miércoles, 22 de marzo de 2017

Caves Martí Serdà Vinyet Negre Criança 2014.




Cuando un vino tiene ese perfil que algunos califican como comercial, algo así como asequible a todos los bolsillos, con correcta relación entre calidad y precio, sin más estridencias que las de servir de compañía en momentos distendidos de poca exigencia, al menos sólo pide que se cumplan en lo mínimo los requisitos exigidos. Vinyet Negre en su edición de añada 2014 cumple las tres exigencias para ser considerado como un vino comercial, sin exceso de complejidad y estructura, trago fácil y llano, correcto, sin que podamos pedir más condiciones.
Elaborado con uvas de las varietales garnacha y cabernet sauvignon, acredita una maduración de entre seis y ocho meses de duración en barricas de madera de roble.
En copa parada desliza un cromatismo apicotado con reflejos púrpura, nariz simple y correcta a la vez, fruta roja en sazón, algunas flores y un punto balsámico central, sin más testigos aromáticos que destacar. La boca abre con una media intensidad, paso pleno en fluidez, acidez contenida, no demasiado marcada, con los taninos de baja intensidad y un va de más a menos que conviene significar. Podría ser uno de esos vinos de a diario, pero en mi opinión no alcanza los parámetros que suelo exigir a los vinos tintos en donde se presume una crianza con madera de roble.
La retronasal exhibe recuerdos de cerezas, fresas y ciruelas rojas, menores retornos florales en esta fase y una sensación entre anisada y de regaliz que busca el complemento de la fruta.
Lo califico en esta añada 2014 como decepcionante.

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