miércoles, 8 de marzo de 2017

Cal Tiques Joan Rubió Essencial Blanc 2015.




Hablar de Joan Rubió es en este mundo de la vitivinicultura algo así como mencionar a un jardinero del vino, uno de esos apasionados que un día decide poner en movimiento una pequeña finca familiar para cultivar, de acuerdo a los principios de la agricultura ecológica y biodinámica, viñedo, cereal y olivos. Nuevo en el mercado, comenzó a etiquetar sus vinos en el año 2015; Rubió afirma que cuando estás en el viñedo y ves la cepa rodeada de la cubierta vegetal espontánea, tomas conciencia de lo absurdo que es intentar poner parámetros a la vida. No es difícil comprender que este hombre de vino disfruta en su masia pairal de Cal Tiques, y que dentro de la parcela de generosidad que estos pequeños elaboradores demuestran, busca compartir con nosotros ese punto de gracia y disfrute.
Vinos como este Essencia, en su edición de añada 2015, blanco monovarietal de la casta xarel.lo elaborado con fruta vendimiada en pequeños viñedos asentados en terrenos de suelos calcáreos, avalan el concepto y la filosofía patrocinada por Joan.
Tras la vendimia, política de mínima intervención, cinco días de maceración con pieles y tres semanas de contacto con madera, apareciendo en copa parada con un cromatismo amarillo pajizo intenso y brillante, insinuaciones doradas, amplificando en la proximidad aromática destellos de fruta cítrica, pera y ciruelas claudia maduras, gesto de membrillo, con un segundo plano en donde los tonos florales blancos y amarillos y un guiño silvestre redondean la fragancia, junto con una pizca especiada dulce muy breve.
La boca es ligera, delicada, pero al mismo tiempo expresa una estructura digna de aplauso, con buena traza de acidez, de esa ligereza hace virtud, alcance y llegada, e incluso algunos brillos de tanicidad. Un vino hermoso en donde los registros frutales y florales se hacen fuertes cuando alcanzamos la fase retronasal, de nuevo cítricos, fruta blanca y un ramillete de flores, camomila, ortiga blanca, garriga, madreselva, finalizando con buena dosis de prolongación y frescura e incorporando evocaciones de jengibre y vainilla.
Una gran añada para un vino honesto, cargado de sutileza e intenso desde la fluidez en el paso.
Lo califico en esta edición de vendimia 2015 como muy recomendable.

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