miércoles, 29 de marzo de 2017

Bodegas Miguel Merino Unnum 2010.




Miguel Merino realiza un homenaje a la uva tempranillo con este Unnum que en su edición de añada 2010 plantea un perfil monovarietal elaborado con fruta vendimiada en parcelas de la zona occidental de la denominación de origen Rioja, localizadas en el término municipal de Briones y cuya fecha de plantación data de un periodo de tiempo que va desde el año 1931 hasta 1946. Uvas de tempranillo de Mendiguerra, finca asentada en una colina, con suelos pobres y de componente calcáreo, y de La Loma, ladera de suelos pedregosos y calizos.
Tras la vendimia manual, plena de esfuerzo sobre todo en el caso de La Loma, debido a su pronunciada irregularidad, con la llegada de la fruta a bodega se procede con una mesa de selección, vinificado tradicional que incluye una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, con regulares bazuqueos. Maloláctica posterior en barricas de madera de roble, con una maduración de quince meses en idénticos continentes. Merino compagina roble de origen francés y con procedencia americana.
En copa parada muestra un cromatismo apicotado de notable intensidad, reflejos púrpura suaves e incipientes grana, deja en la proximidad aromática recuerdos plenos de fruta roja en sazón, enciende una mecha en segunda instancia que recrea tostados y especiados suaves, notas balsámicas que alardean y acompañan al registro de fruta, fragancia equilibrada, los aportes de la tempranillo siempre por delante. Finaliza con un guiño de bombón inglés, comunión de la madera y de la varietal. Sabroso en el arranque, empuja con suavidad, enlaza una jugosa acidez longitudinal con un punto cremoso más débil, fresco y vivaracho, tiene músculo e intensidad, pero también finura. El paladar se siente orgulloso de conocerlo, taninos maduros y golosos, estupenda persistencia.
La retronasal habla de cerezas y ciruelas rojas, esbelto, segundo plano en donde nacen evocaciones de ebanistería elegante, vainilla, regaliz y un lejano guiño de menta que junto al cacao y a un sello de sapidez mineral ponen el punto y seguido a una buena exhibición de personalidad. Y digo punto y seguido porque es un vino que necesita una segunda copa, es más la pide sin rubor.
Lo califico en esta añada 2010 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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