viernes, 10 de marzo de 2017

Bodegas Exopto Horizonte Blanco 2015.




Cada vez que me acerco a uno de los vinos de Tom Puyaubert tengo la sensación de que me encontraré con una sorpresa agradable, con un equilibrado canto a la complejidad y con los criterios que posee este elaborador nacido en Burdeos traspasados al interior de la copa. Puyaubert, algunas de cuyas referencias ya he catado con anterioridad publicando mis impresiones al respecto en este blog, es para mi un ecléctico peculiar, un winemaker que sobre la honestidad de su trabajo, da a luz buenos vinos que recuerdan a uno y a otro, para descubrir cuando terminas de catarlos y disfrutarlos, que tienen su propia personalidad. Ejemplo de lo que digo es este Horizonte vino blanco en edición de añada 2015, que me recuerda a Basilio Izquierdo y sus blancos con músculo eterno, a Javier San Pedro y sus blancos de finca, incluso a algunos vinos borgoñones, y sin embargo cuando con gusto finalizo la copa y huyendo de odiosas comparaciones, certifico que la viura que utiliza Puyaubert en su elaboración, procedente de cepas asentadas en suelos arcillo calcáreos, que acreditan una edad media de entre cincuenta y ochenta años, cumple con los parámetros necesarios para dotar al vino de una propia personalidad. El músculo de Izquierdo, la aromática de San Pedro y el estilo casi inigualable de los vinos blancos de la Borgoña se complementan aquí convirtiendo a Puyaubert en algo más que un elaborador ecléctico, antes bien en un hacedor de vinos con luz propia, franco y
con escuela. Conjunción varietal con base mayoritaria de la perla blanca de Rioja, con aportes complementarios de garnacha blanca y malvasía, procediendo tras la vendimia y cuando el fruto llega a bodega con una maceración películar de seis horas, a la que sigue la fermentación que tiene lugar en barricas de madera de roble francés de doscientos veinticinco litros, finalizando con un tiempo de maduración sobre lías que se prolonga durante doce meses y que se desarrolla en barricas usadas de idéntico tipo de roble.
En copa parada describe un cromatismo amarillo pajizo brillante con algunos reflejos dorados, nariz que apunta recuerdos cítricos y de fruta blanca madura, con un segundo plano que refleja evocaciones tostadas ligeras, especiados y algunas flores secas, manteniendo la intensidad de la fragancia con memorias de frutos secos, balsámicos y un punto licoroso que aporta elegancia. En segundas aproximaciones destaco también nostalgias de jengibre, té de flor y té pu-ehr, con la marca de la fruta imperante y con un final de hinojo y canela.
Abre la boca con untuosidad, paso graso, buena traza de acidez, expresa orgullo frutal y una equilibrada influencia del roble. Es un vino blanco de cierta tanicidad, juega con una sabrosa frescura y con una amargosidad sugerente, que prolonga en la fase final de la cata la capacidad expresiva del vino. La retronasal ensalza los recuerdos de limón, melocotón de viña, pera de San Juan, membrillo y los serenos tostados que se identifican junto con testigos evocadores de almendras, canela, hinojo y la ya mencionada medalla licorosa. Las nostalgias de hojas y brotes en infusión cierran mi cata, aunque no la longitud testimonial de este Horizonte Blanco 2015 que me ha encandilado.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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