martes, 21 de marzo de 2017

Bodegas Enate Tempranillo-Cabernet Sauvignon Crianza 2013.




El vino tinto crianza de Bodegas Enate representa una conjunción varietal de las castas tempranillo y cabernet sauvignon, y en la edición de añada 2013 ha llegado hasta mi con un ejemplar punto de limpieza y cromatismo, una estética que a veces no parece tener demasiada influencia en el consumidor y que si bien es cierto que tal vez no sea lo único importante, al menos para mi sí ocupa un espacio dentro del conjunto a valorar. No sé en donde he leído recientemente que en los cuadros de puntuaciones y en algunos supuestos el color se valora de un modo injusto y proporcionalmente exagerado en comparación con nariz y boca. No me meteré en ese jardín, pero es evidente que el lienzo que un vino pincela en copa tiene un valor innegable y que convertirlo en una simple anécdota me resultaría un ejercicio carente de lógica y rigor. Puede que en catas múltiples sea difícil distinguir lo excepcional de lo simplemente correcto. Pero en el caso que me ocupa, este Enate Crianza 2013, sus tonalidades sí son dignas de elogio. Fruta vendimiada en parcelas propiedad del dominio, localizadas en los términos municipales de Salas Altas, Barbastro, Salas Bajas y Cregenzán.
Altitud media de las viñas sobre el nivel del mar de seiscientos metros, con suelos poco fértiles de componente calizo. Tras la cosecha, inicio en bodega de un proceso tradicional de vinificado, con manejo independiente de cada varietal, fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, posterior maloláctica y crianza, también por separado, de la tempranillo, que madura en roble americano, y de la cabernet sauvignon, que lo hace en madera de roble francés. Después de nueve meses, se procede al coupage y a un posterior afinado final en botella durante dieciocho meses antes de su salida al mercado.
En copa parada escenifica un cromatismo muy estético, brillante, pureza, con tonos apicotados de notable intensidad, reflejos púrpura y grana, nariz que en la proximidad olfativa recoge evocaciones de fruta roja madura, algún guiño de confitura muy suave, flores rojas bien marcadas y esbozos especiados dulces y tostados. Centro balsámico de fragancia. Equilibrada complejidad. La boca abre golosa, con una buena muestra de fruta, la madera siempre por detrás en su influencia, buen despliegue de acidez, sapidez y envolvencia, estupenda estructura, exhibiendo unos taninos jugosos y maduros, estupenda persistencia, deja en la retro nasal recuerdos de cerezas y ciruelas rojas, algún brillo de mermelada de frutos rojos, pétalos florales de idéntico tono, regaliz, frutos secos tostados y alguna vainilla de menor escala. Finaliza con longitud y envidiable equilibrio.
Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Vino con personalidad.

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