miércoles, 1 de marzo de 2017

Bodegas Castillo de Sajazarra In Vita Blanco 2016.




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http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2016/04/bodegas-castillo-de-sajazarra-in-vita.html

Buen recorrido el de Jabier Marquínez al frente de este vino blanco de Alella, el In Vita, un kosher cuya uva cumple el ciclo vegetativo en la finca de La Roca del Vallés, término municipal roquerol del Vallés Oriental con pasado íbero. El enólogo de Castillo de Sajazarra presume con razón de un vino con una conjunción varietal nada común, que vendimia tras vendimia y no sin esfuerzo, este dominio vitivinícola defiende en el mercado. Pansa blanca y sauvignon blanc, dos castas tan distintas y sin embargo tan afables entonando esta comunión, que además siempre tengo el privilegio de catar y degustar en el elegante salón de catas de la bodega, acompañado del propio Marquínez y como en esta oportunidad de sus colaboradores Alvaro y Jesús, además de un grupo de apasionados catadores llegados al efecto, desde diferentes orígenes. Con la influencia del cercano y majestuoso Montseny y bajo los cuidados precisos que este elaborador alavés plantea en el terreno de cultivo de esta finca, de la denominación de origen Alella, apodada Bell-Lloc; nos situamos delante de un vino blanco seco que en la edición de vendimia inmediatamente anterior califiqué como más que muy recomendable. Muy alto colocó el listón aquel vino, y lo cierto es que esta añada 2016 no llega, en mi opinión, a la excelencia de aquel, si bien plantea un buen tono, tal vez como afirma Marquínez buscando siempre un perfil identitario, terruño, clima y zona. Y es que el In Vita blanco no es un vino pretencioso, su gran virtud es precisamente servir al bebedor con lógica, huyendo de calzados excedentes, centrando la expresión en la corporeidad de la xarel.lo, pansa blanca en Alella, y en la aromática elegante aunque afinada de la sauvignon. Y en ese concepto, quien lleva ya unos años acercándose a esta referencia, sabe que Marquínez es buen intérprete. Tras la pertinente vendimia manual, la fruta pasa por la mesa de selección y después por un macerado con nieve carbónica y un prensado suave, procediendo luego con una fermentación alcohólica que tiene lugar durante poco menos de veinte días en depósitos de acero inoxidable, permaneciendo sobre lías por un tiempo máximo y en función de cada añada, de seis meses.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pálido brillante con reflejos verdosos, nariz que en la cercanía aromática describe recuerdos iniciales de fruta cítrica, señas florales y herbales en segunda instancia, con un centro de fragancia balsámica y un lecho de perfume que me plantea notas de fina cremosidad, esta menos marcada, tal vez; que en el referente del año 2015.
Dice su autor que los In Vita blanco tienen una adorable progresión en botella, hasta el punto de haber servido con decoro y empaque a catas verticales. Doy garantías de ello, porque de alguna cata más tardía que la reflejada en uno de los enlaces directos de este mismo vino y en lo que respecta al año 2015, la capacidad evolutiva del vino me resultó primero divertida, después casi sorprendente.
Teniendo en cuenta que esta añada 2016 está presente en el mercado desde Diciembre del pasado año, mi conclusión es que ganará en aromática cremosa, al menos en algún punto más alto de la actual y es más que probable que incluso tienda a cierta afinación, con ese juego que Marquínez desvela y en el que la pansa blanca y la sauvignon marcan el deseado equilibrio en una imaginaria balanza intervarietal. La boca abre con un despliegue de frescura, emotivo contraste de sugerente amargor y sabrosa salinidad, uno de los catadores presentes incluso se anima a mencionar la tanicidad que expresa este vino blanco y desde luego es de rigor hacerlo, siempre con la medida lógica y justa. Tiene nervio, potencia, sapidez, hace salivar y una buena seña de persistencia, que en mi opinión plantea un triángulo mágico habitual en este referente de Alella, mineralidad de clave salina, amargosa gustosidad y golosa fruta. La retronasal trae memorias de limón, manzana y pera, menos recursos tropicales que en otras ocasiones, pétalos florales blancos y amarillos, brezo, hinojo y cardamomo, silvestres retornos bien amparados por los recuerdos de predominante fruta, cauce final salino y sugestivo amargor. Una añada incipiente de este In Vita blanco que seguirá creciendo y que en su presente califico como muy recomendable. Volveré a catarlo en pocos meses y les contaré.


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