domingo, 12 de marzo de 2017

Bodegas Bilbaínas Ederra Crianza 2013.




No es esta una referencia de Bodegas Bilbaínas que haya acostumbrado a catar de todas cuantas tiene a disposición de sus clientes y fieles consumidores. De hecho reconozco que me enfrento a ella por vez primera, al menos que yo recuerde. A veces no es sencillo llegar a todos los vinos que circulan por el amplio mercado de ofertas que las bodegas presentan en público.
Comunión varietal con base mayoritaria de la casta tempranillo y un aporte complementario de uvas de garnacha, acreditando un periodo de maduración de doce meses en barricas bordelesas.
En copa parada describe un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, nariz que acredita recuerdos de fruta roja en sazón, los tostados algo percutores en el inicio, aunque a medida que pasan los minutos y el contenido de la copa se airea, el equilibrio aromático de un vino crianza que pretende reivindicar cierto corte tradicional y un estilo en donde la madera pueda focalizarse, gana enteros. La fruta roja aparece licorosa, con apuntes de incipiente confitura, torrefactos y especiados dulces, centro balsámico y en el final una nostalgia de cueros y hoja de tabaco. Buena complejidad que abre paso a una boca fina, con una traza de acidez bien delineada, guiños de sugerente amargor, con media envolvencia y ciertos visos de fruta negra, que se articula junto a la roja, sobre todo cuando el vino alcanza el paladar, no tanto en la fase aromática.
Media sensación de persistencia, con la retronasal enviando recuerdos de cerezas, ciruelas rojas y negras, vainilla y frutos secos tostados, cierta licorosidad, granos de café y cuero.
Finaliza con evocaciones de regaliz y tabaco, dando muestras medias de sapidez.
Lo califico en esta añada 2013 como recomendable.
Dentro de un perfil de vinos clásicos considero que esta una buena añada del Ederra, fruta e influencias limpias del roble.

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