lunes, 20 de marzo de 2017

Bodega Viña Ijalba Múrice Crianza 2013.




Es difícil llegar siempre a todas y cada una de las bodegas que compiten en el mercado por ofrecer su trabajo al consumidor, me confieso cuando digo que Viña Ijalba es una de mis grandes descuidadas de la denominación de origen Rioja. No es por desidia ó abandono, simplemente quienes me siguen desde hace años en mi diaria actividad saben que trabajo solo en esta labor y que doy para mucho, pero no para todo. Uno de los grandes valores de esta bodega consiste en su labor apasionada en la recuperación de terrenos y varietales, usando métodos ecológicos de cultivo para algunas de sus referencias y plasmando en el espacio que ocupa en la denominación de origen Rioja un trabajo serio y eficiente. Este Múrice en edición de añada 2013 plantea una conjunción varietal con base mayoritaria de la casta tempranillo, ochenta y cinco porcentual, con aportes complementarios de graciano y maturana tinta. Tras la cosecha y una selección de uva, se procede con una vinificación tradicional que incluye un fermentado alcohólico de catorce días, que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura. Remontados diarios, y posterior maloláctica espontánea, iniciando después una maduración de doce meses en barricas de madera de roble americano. Antes de su salida al mercado se afina en botella durante un mínimo de otros doce meses.
Pedro Salguero Aznar al frente de la labor enológica, descubriendo tras el descorche y el primer servicio en copa, un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura y grana, nariz que comienza con la fruta escondida detrás de tonos tostados y especiados, aunque a medida que se somete la copa a cierta aireación, las evocaciones de fruta roja madura cobran preponderancia. Guiños silvestres y balsámicos en segundo plano, notas torrefactas y algún fruto seco, vainilla y ebanistería. La boca tiene una entrada intensa, con paso en donde frescura e influencias del roble americano se conjuntan para una buena resolución, apunta formas de elegancia, con los taninos golosos y robustos. Buena seña de persistencia, con la retro nasal dejando nostalgias de cerezas, ciruelas rojas y negras, especiados dulces, firmes tostados, regaliz y alguna cremosidad. Para mi gusto es este un crianza de Rioja ideal para mantener el pulso firme durante comidas, no para beber a capela. Finaliza con orgullo y personalidad propia, lo califico en esta añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.

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