jueves, 9 de marzo de 2017

Bodega Laus Reserva 2010.




Elogio y alabanza, eso significa en la lengua que utilizaron Virgilio y Horacio, el término Laus que bautiza a esta bodega de la denominación de origen Somontano, un dominio vitivinícola cuya fundación data del año 2002 y en cuya filosofía de trabajo reina con especial trascendencia el cariño y respeto a la tierra y por añadidura al viñedo que cumple el ciclo vegetativo asentado en ella. Cepas que se encuentran localizadas en el paraje Las Almunietas, dotado de suelos de componente calizo y pedregoso, con presencia intermitente de yeso, textura franca en todo caso. Bajo nivel de fertilidad con una influencia climática mediterránea, propia del sur del Somontano. Altitud que oscila entre los trescientos cincuenta y los cuatrocientos metros sobre el nivel del mar, con cien hectáreas de plantación que se reparten en dos zonas, quince en las inmediaciones próximas a la bodega y el resto agrupadas en Finca Torre Fierro, parcela poco más alejada del centro de operaciones de Laus.
Galardonado hace pocos días con una medalla de oro en la Cata de Primavera del Concurso Internacional Mundus Vini 2017, este vino tinto reserva monovarietal de la casta cabernet sauvignon, en su edición de añada 2010 se elabora con fruta vendimiada en la propiedad, iniciando en bodega un proceso de fermentación alcohólica que tiene lugar, previa maceración en frío de cuarenta y ocho horas, en depósitos de acero inoxidable mediando control de temperatura. Posterior maloláctica y comienzo de la maduración que se desarrolla en barricas de madera nueva de roble francés y que tiene una duración de trece meses.
Tras el descorche y primer servicio en copa, el vino plantea un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos grana e insinuaciones rubídeas. Las impresiones iniciales en nariz se muestran cerradas, precisa de un tiempo de aireación, después de ese punto breve de paciencia, por otro lado lógico en un reserva, la fruta roja comienza a hablar, afirmada en un suave aire de confituras, acompasada por testigos aromáticos complementarios que llegan con recuerdos ahumados, tostados, miga de pan, especiados dulces y un fondo balsámico delicado pero sugerente. Equlibrado, con la influencia del roble francés marcada pero sin pisar la personalidad de la cabernet sauvignon. Boca golosa y fina, plantea un punto de acidez que se prolonga de forma satisfactoria en el paso, fresco y con estructura. Los taninos se plantean sabrosos y maduros, con una buena seña de persistencia, y una retronasal que esboza recuerdos de cerezas y frambuesas, confitura, guiño suave de licorosidad, cedro, almendra tostada y la ya mencionada miga de pan, vainilla y regaliz, algunos matices florales rojos y una sapidez final que prolonga su capacidad de expresión.
Hay en ese epílogo un detalle terroso, que vinculo con la tan cuestionada idea de la mineralidad, para mi innegable y poco rebatible.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.

2 comentarios:

  1. muy buen post, muchas gracias por compartir tu cata!ç

    saludos

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    1. Un placer compartir impresiones con mis lectores - Gracias a ti

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