domingo, 5 de febrero de 2017

Viñedos y Bodegas Dominio de Tares Estay Prieto Picudo 2015.




Vino tinto monovarietal de la casta prieto picudo, este Estay en su edición de añada 2015 ofrecido al mercado por la bodega leonesa Dominio de Tares y acogido a la denominación de origen Vino de la Tierra de Castilla y León, se elabora con fruta vendimiada en cepas asentadas en suelos de composición arcillosa caliza, con presencia de algunos cantos rodados en superficie y localizadas a una altitud media de entre ochocientos cincuenta y novecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar. Terrenos con perfil topográfico de llanura de meseta que atesoran viñedos que acreditran una edad media de quince años y que son abonados con estiércol de oveja.
Tras la cosecha manual, se emplea mesa de selección en bodega y un despalillado sin estrujar que precede a un inicio del fermentado alcohólico desarrollado en depósitos de acero inoxidable de veinte mil litros y que se extiende durante veintiocho días bajo control de temperatura y utilizando levaduras naturales. Tres remontados diarios y descubado por gravedad, directamente a barrica. Maloláctica y crianza de seis meses en madera de roble americano y francés.
Trasegados en menguante y embotellado. En copa parada muestra un cromatismo apicotado intenso con reflejos púrpura e insinuantes violáceos, nariz marcada por recuerdos de fruta roja y negra en sazón, algunos especiados en segunda instancia, balsámicos centrales y en el final un punto que evoca granos de café tostados. Equilibrada fragancia que abre paso a una boca en donde despunta una sensación de fruta licorosa, buen aporte de frescura y un guiño de calidez, bien integrado. Los reflejos de la combinación expresiva de la fruta roja y negra alcanzan el paladar y lo mecen en un sueño agradable, con estructura y la compañía justa de la influencia de la madera de roble americano y francés. Taninos maduros y sabrosos, buena clave de persistencia varietal. La retronasal habla de cerezas, ciruelas rojas y negras, arándanos, un repertorio de especiados en el que sobresalen vainillas y pimientas, regaliz y los tostados francos, que memoran torrefactos y algún fruto seco.
Descubro un punto ligero de astringencia, si bien está integrado en el conjunto y no hace otra cosa que aportar mayor personalidad expresiva al vino.
Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.
Las sensaciones licorosas que transmite hacen que lo garantice como un vino amable para acompañar de otros alimentos, sentado delante de una mesa y dos ó tres platos de servicio.

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