martes, 28 de febrero de 2017

Pazo de Barrantes Albariño 2015.




Visita a la bodega riojana Marqués de Murrieta y en situación, cata y degustación del Pazo de Barrantes, vino blanco monovarietal de la casta albariño en edición de añada 2015, avisando nuestra anfitriona, Natalia Ruiz de Gopegui, relaciones públicas del dominio, de la próxima salida al mercado de la nueva edición de cosecha, la 2016; de este vino, prevista para dentro de unos meses.
Desde el año 1511 este pazo pontevedrés pertenece a la familia del Conde de Creixell, y representa una orgullosa sucursal de Marqués de Murrieta en las Rías Baixas, con doce hectáreas de viñedo bajo la cercana influencia del río Umia y de una climatología atlántica.
Fruta de albariño vendimiada de modo manual en la legendaria localización del Valle del Salnés, prensado del ochenta por ciento de la uva sin despalillar y posterior fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura durante un periodo que se prolonga durante cinco semanas. En copa parada exhibe un cromatismo amarillo pajizo con tonos brillantes y algunos reflejos cetrinos límpidos, nariz que amanece con nostalgias cítricas, manzana verde, ciruelas claudia maduras y un guiño tropical más lejano, apunta en segunda instancia recuerdos de flores amarillas, detalles herbales pronunciados en el centro del perfume que se conjugan bajo una declinación balsámica, finalizando con un punto de pastelería menos afirmado. Buenas sensaciones de complejidad con la fruta siempre alzada en primer plano, la boca abre golosa, las nostalgias de drupa sabrosas se conducen bajo una guía de acidez, hay frescura y un punto medio graso, untuoso, con algunas notas que en el paladar se afianzan bajo un estandarte expresivo de cremosidad y certera salinidad. Buena persistencia, esboza en la retronasal recuerdos cítricos, fruta blanca sin hueso, las ciruelas claudia ya mencionadas en la fase olfativa y un ramillete de flores, camomila, madreselva, tejo y azahar, evocaciones herbales bien delineadas y un punto final que reúne pastelería y salinidad, con una estampa de media mineralidad.
Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.

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