sábado, 4 de febrero de 2017

Miguel Torres Chile Santa Digna Rosé Reserva CS 2016.



La familia Torres decidió invertir en Chile allá por el año 1979, prolongando su proyecto vitivinícola allende de nuestras fronteras, y lo hizo en dos zonas, cien hectáreas de viñedo cerca de la cordillera andina y una pequeña bodega en el término municipal de Curicó. Bajo la dirección de Miguel Torres Maczassek, y con el estandarte de esta colección de vinos apodados Santa Digna, en homenaje a las cruces de término que se usaban en alguna de las propiedades de la familia en España a fin de delimitar las extensiones del terreno; se pretende, bajo la escarapela de Fair Trade-Comercio Justo, elaborar y ofrecer en el mercado vinos desarrollados mediando métodos orgánicos de viticultura, filosofía sostenible de la que se sienten orgullosos. Es este rosé en edición de añada 2016 un vino elaborado de modo monovarietal con uvas de la casta cabernet sauvignon, intenso y con una aromática equilibrada y fresca. Me ha resultado curioso comprobar como es un rosado que acredita testigos expresivos muy propios de la varietal que le da vida, pero en toda su extensión. Y me explico : en su cata advierto evocaciones que la uva cabernet sauvignon da tanto en climas fríos, como medios y también cálidos. Como si sus padres espirituales hubieran elegido diferentes tipos de uvas de esta varietal en función de los diversos rigores climáticos. Presume de una bella estampa estética en copa parada, con un rosa frambuesa limpio y brillante, la nariz esgrime notas que evocan fruta roja en sazón, cítricos, algunos guiños de fruta negra, matices de confitura y balsámicos en el eje de la fragancia, flores rojas y violetas y una lejana seña silvestre, esta menos marcada. La fruta se une con las flores y da un amplio repertorio de retornos aromáticos. Boca muy golosa, bien equilibrada, crepitante en el paso, con una traza de acidez sabrosa y prolongada, envolvencia y prolongación. Los cítricos, pomelo rosa y naranja sanguina, esculpen en el avance un registro de frescura que motiva la salivación. Retronasal que apuntala los recuerdos cítricos ya mencionados, con evocaciones de arándanos, cerezas, fresas y endrinas, notas licorosas comedidas con una percepción de mermeladas, balsámica menta en el centro y rosas rojas que se conjuntan con violetas.
Un rosé chileno emotivo, largo y lleno de viveza, que en esta añada 2016 califico como muy recomendable.

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