miércoles, 15 de febrero de 2017

Familia Nin Ortiz Terra Vermella de Nin 2012.



Vin de guarda y parellada montonega, dos de las características de este gran vino blanco elaborado por la bodega de la familia vitivinicutora Nin Ortiz, bajo los auspicios de cultivo de Jaume Nin Llort, un eco agricultor que mantiene viva la idea de que los vinos comienzan su vida en la viña y que es en ese espacio en donde se logra la grandeza de cada añada, con sus diferentes peculiaridades y condicionantes. Puede que los vinos de guarda sean para mantener a buen recaudo, incluso es probable que el descorche de esta botella de Terra Vermella en edición de vendimia 2012 se pueda considerar un infanticidio, pero aún y con todo no me arrepiento en este caso concreto de haber procedido de tal modo. Su expresión aromática es escultural, con uno de esos perfumes complejos y equilibrados que no se olvidan, que aportan conclusiones de buena balanza entre fruta y madura. Es la parellada montonega una casta varietal que frecuenta zonas altas y que suele presentar tonos rosados, maduración tardía y buenas dosis de vigor.
En su proceso de vinificado y tras obtener el mosto, se lleva a cabo la fermentación alcohólica que tiene lugar, manteniendo el control de temperatura, en barricas de madera de doscientos veinticinco litros, continentes en donde también madura sobre lías durante un periodo de ocho meses.
Copa parada que afronta un cromatismo amarillo dorado de notable intensidad y brillo,  deslizando en la inicial proximidad olfativa recuerdos de fruta blanca y bouquet de flores, algunas secas, otras frescas, bañadas por el rocío matinal. Notas en segundo plano que aportan nostalgias cítricas, jengibre, infusión de té, arbustos, especiados dulces, frutos secos tostados y pastelería, membrillo y un guiño meloso que se funde con evocaciones de hierbas aromáticas. Colosal despliegue de perfume, que comienza muy floral y acaba equilibrado con la fruta. Sabroso en boca, describe una buena traza de acidez, intenso y con un punto graso, tiene volumen y alcanza el paladar tapizándolo. Es probable, que en este momento de la cata esté de acuerdo en que es uno de esos vinos que mediando una guarda responsable puede dar muchas más alegrías, y sin embargo también es uno de esos vinos que apetece descorchar desde que llega a tus manos. Muy buena persistencia, dejando en la fase retronasal recuerdos de limón en confitura, jazmín, camomila, tejo y té en infusión, vainillas y algunos anisados, fusión de pastelería y almendras tostadas, membrillo, manzana y ciruelas claudia maduras. Media clave melosa y en el final un suave gesto entre salino y amargo que pronuncia su expresión.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

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