jueves, 9 de febrero de 2017

Bodegas Muga Crianza 2013.



Durante una visita al establecimiento Entrecopas de la localidad de Haro, pude catar y degustar ampliamente esta nueva versión del vino tinto crianza de Bodegas Muga, referencia que por regla general y con las lógicas variaciones que aportan los condicionantes externos en función de las características de cada añada, suele comportarse como valor seguro. No seré yo quien una vez más vuelva a versar sobre los vinos de esta bodega del Barrio de la Estación, ya que quienes me siguen de un modo regular saben de sobra que es una de mis niñas bonitas como catador de vinos.
Conjunción varietal con base mayoritaria de la casta tempranillo, con un veinte porcentual de garnacha y ajustes complementarios de mazuelo y graciano, fruta procedente de parcelas dispuestas en terrazas del terciario asentadas en suelos de componente arcillo calcáreo. Tras la vendimia, se procede mediante un vinificado tradicional en cuanto a la filosofía de la familia Muga, incluyendo prensa suave y maceración de ocho horas, fermentación con levaduras indígenas en depósitos de madera de roble y posterior maduración de veinticuatro meses en barricas de madera de roble elaboradas artesanalmente en la bodega. Clarificado con huevos frescos antes de proceder con el embotellado y doce meses adicionales de afinado antes de salir al mercado.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos púrpura y algunas insinuaciones grana, nariz que defiende recuerdos de fruta roja y negra en sazón, confituras, con especiados y tostados en segunda instancia, eje aromático en clave balsámica y nostalgias de frutos secos y cacao hacia el final de la fragancia. Tiene un perfume equilibrado, que desde el inicio al final de la copa, va progresando más que adecuadamente, logrando que la fruta impere por encima de los influyentes aromas de la madera que le sirve de cría.
La boca es golosa, con la influencia de la garnacha siguiendo en escolta a la tempranillo, viveza en el paso, buen despliegue de acidez, es fresco y apunto en mi agenda sensaciones sabrosas y muy golosas en el avance hacia el paladar. Fruta siempre y por los cuatro costados. Envolvencia, los taninos se muestran jugosos y maduros, si bien tiene un pequeño guiño de sabrosa astringencia, casi testimonial que ayuda en el proceso de otorgarle carácter. Muy buena persistencia, con la retronasal enmarcada en testimonios de cerezas, ciruelas rojas y negras, mermeladas, una maduración frutal digna de aplauso, vainilla y pimienta, regaliz, y cacao que se funde con almendras tostadas.
Estupenda llegada al final. Beso de vino.
Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable. Goza de un magnífico presente, y de unas expectativas a corto medio plazo que alcanzarán mayores cotas de gloria. Teniendo en cuenta las inclemencias de la añada 2013, me ha sorprendido más que gratamente.

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