miércoles, 22 de febrero de 2017

Azienda Agricola Poggio La Luna L´Uno 2015.





Mi gratitud hacia Elisabetta Tommasoni, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de varias muestras de este vino tinto bautizado con el nombre de L´Uno, en su edición de añada 2015, afirmado en una conjunción varietal con base mayoritaria de la casta sangiovese y un aporte complementario e inferior de ciliegiolo, uva que también es conocida con el apelativo de aleatico di Spagna. Hay opiniones enfrentadas sobre el origen real de esta variedad de vitis vinífera, y aunque algunos estudios al respecto la emparentan con la sangiovese, otros rechazan esta relación y atribuyen su origen a España.
Poggio La Luna es una bodega familiar en la que Elisabetta y sus hijos Filippo y Andrea amplían sus elaboraciones más allá del vino, al aceite, la grappa y la miel.
Cultivo complejo, en una zona de Italia, alejada de la costa y adornada por colinas, con suelos de composición arcillosa y pedregosa, dedicando esta familia cuatro hectáreas a la viticultura, dentro de un total de dieciocho. Tommasoni y sus hijos emplean algunos métodos biodinámicos en sus prácticas agrícolas. buscando siempre el equilibrio natural trasladado al resultado final de sus productos.
Tras la vendimia manual, se procede con un proceso de vivificado que tiene lugar en bodega y que incluye uso de levaduras indígenas, maceración del fruto durante tres semanas y un tiempo de afinado en depósitos de acero inoxidable que se extiende durante diez meses.
Uno de esos vinos agradables, frescos y equilibrados en donde juega un papel relevante la ausencia de madera durante su crianza, dejando tras el descorche y primer servicio en copa, un paisaje con tonos apicotados de buena intensidad, estética de pureza, con reflejos grana y delicados rubídeos. Nariz que expresa recuerdos de cerezas, frambuesas y ciruelas rojas, amplificadas en segunda instancia por nostalgias de flores violetas, guiño silvestre y balsámico en el centro de la fragancia, deslizando después evocaciones de regaliz e infusión de té. Nariz muy equilibrada, en el arranque en boca ofrece un punto sabroso, con una longitud plena en cuanto a despliegue de frescura, buen tono de acidez, en el paladar se juntan el dulzor natural de la fruta y un punto amargoso agradable y sugerente que aporta buenas dosis de personalidad al vino, con unos taninos afinados y jugosos. Franca seña de persistencia y en la retronasal más testigos de fruta roja en sazón, algunas flores, balsámicos y tonos silvestres, de nuevo ese té, acabando con sapidez y sostenido alcance.
Una buena añada para este L´Uno, que califico como muy recomendable.

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