viernes, 13 de enero de 2017

Château de La Dauphine 2012.




http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/10/chateau-de-la-dauphine-2010.html

Caté la añada 2010 de esta referencia de la apelación Fronsac en el año 2013 y lo cierto es que, en compañía de mi esposa y mis cuñados, disfruté de un vino en el que la merlot se mostraba con inusitada finura e intensidad, amplio en las formas y con ese concepto de ducha de fruta, casi vino masticable, que tanto suelo apreciar en mis papilas y comentarios del blog. En el presente y tras la salida de Jean Halley de la propiedad del château, con la llegada de la familia Labrune al timón de la maison, la muestra que he catado y que ahora comparto en este espacio con mis lectores responde a la edición de añada 2012 y plantea un vino tinto que está elaborado con idéntica proporción varietal a la de la cosecha 2010, noventa porcentual de merlot y cantidad restante dedicada a un complemento de la casta cabernet franc. Denis Dubourdieu pasó el testigo de enólogo consultor externo a Michel Rolland justo en 2012, por lo que puestos a pedir responsabilidades la cuestión varía. Dicho lo cual y con el mayor de los respetos debo afirmar que me gustó bastante más aquel vino de la vendimia 2010 que este, relativo al 2012. Desconozco las condiciones externas que habría que interpretar para sacar conclusiones, pero en realidad la diferencia es apreciable. Allí había finura e intensidad, aquí hay cierta rusticidad y un punto secante que me ha ensombrecido el empaque deseado en cuanto a la expresión frutal. Dos añadas diferentes, con los lógicos agentes externos y con elaboraciones interpretables en cuanto a la diversidad en el criterio de dos hombres de vino con muchas horas de trabajo a sus espaldas.
Acreditada una maduración de doce meses en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva del treinta por ciento, en copa parada muestra un cromatismo apicotado intenso con reflejos púrpura y grana, desliza en la proximidad aromática nostalgias de fruta roja y negra en sazón, especiados dulces y algunos tostados torrefactos en segundo plano. Fondo balsámico suave, finalizando con una más intensa expresión de granos de café. La boca abre con intensidad, bien en cuanto a la integración del alcohol y la traza de acidez, sin embargo abre un punto secante que sobrepasa la débil seña cremosa procedente del roble. Esa rústica impresión, ese percutor punto, me lleva a considerar esta añada 2012 de Château de La Dauphine como un vino poco afinado, algo descontrolado, con la punta del roble dejando una huella que no me satisface. Taninos maduros y algo alzados, con una persistencia digna y una retronasal que insiste en los testigos acreditados en la vía olfativa, marcando con especial incidencia las evocaciones de cerezas, arándanos  y frambuesas, los torrefactos y la seña de la madera. Lo califico en esta añada 2012 entre aprobado y recomendable.
Me quedo con la añada 2010, sin lugar a dudas.

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