miércoles, 25 de enero de 2017

Celler Oliveda Garoina Chardonnay 2016.




Las bodegas de familia siempre tienen para mi un aporte especial, y es que en la mayor parte de los casos un patrimonio familiar que pasa de generación en generación y se mantiene firme en su titularidad privada, desprende un modo de elaboración alejada de excesos y proporcionada a unos apriorísticos cánones de calidad.
Masia Oliveda responde a ese perfil y defiende en el mercado varios vinos y cavas, entre los que hoy destaco el Garoina, un vino blanco monovarietal de la casta chardonnay, fruta vendimiada en una parcela propiedad del dominio, localizada en las cercanías de la sierra de La Albera, con la culminación del monte Neulós. Esquistos y pizarras que influyen en el ciclo vegetativo del viñedo, sauló en la superficie del suelo, rocas graníticas y una colina que protege las cepas.
Vendimia nocturna, con prensados suaves en bodega, a los que sigue un proceso de fermentación alcohólica que se desarrolla en tanques de acero inoxidable bajo control de temperatura.
Producción limitada a ocho mil botellas, y tras el descorche inicial y primer servicio en copa, despliegue de cromatismo amarillo pajizo brillante, con algunos reflejos dorados. Nariz que apunta nostalgias de fruta cítrica, con algunos guiños que recuerdan a piña y manzana verde, lichis y pera de agua, con ligeras sensaciones florales y un centro anisado que abre el epílogo del perfume, orientado a retornos de pedernal, mineralidad muy sugerente.
Boca golosa, las drupas se muestran envolventes, buena traza de acidez, equilibrado en los modos, con estructura y longitud. La retronasal abunda en evocaciones de fruta blanca, cítricos y tropical, pétalos florales blancos, punto balsámico y un apunte de membrillo, escapando al final retornos de roca húmeda.
Califico esta añada 2016 del Garoina, palabra catalana con la que se designa a los erizos de mar, entre recomendable y muy recomendable.

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