miércoles, 4 de enero de 2017

Castell d'Encus Ekam 2015




Una de esas referencias que cualquier catador afronta con inusitado entusiasmo. Lo es por propio derecho, por representar la jovial condición de un vino blanco que enarbola la bandera de la peculiaridad, enfocado en una conjunción varietal en la que la base mayoritaria de Riesling y un aporte complementario de Albariño se compenetran al efecto de crear una revelación, un portentoso ejercicio de excepcionalidad que nos llega desde los Pirineos Catalanes. Vendimia manual con un leve porcentaje de uvas alteradas mediante noble podredumbre. Vinificación en pequeñas tinas de veinticinco y cincuenta hectolitros a baja temperatura.
En copa parada asoma un cromatismo amarillo pálido y brillante, reflejos verdosos, nariz que proclama nostalgias de fruta blanca con hueso, esbozo cítrico ligero, buen repertorio floral y alguna seña silvestre, eje balsámico que redondea el perfume y le aporta junto a alguna insinuación de frutos secos un buen despliegue de longitud expresiva.
Boca golosa y perfilada en cuanto a equilibrio, buen lineal de acidez, buen músculo en el avance, sustancioso y con tonos de salinidad desarrollados cuando el vino alcanza el paladar. Dinámico y sabroso, buena nota grasa y envolvencia. Estructura y profundidad.
La retronasal apunta evocaciones de limón y pomelo, albaricoque y ciruelas claudia en sazón, flor de naranja y jazmín, un guiño anisado y en el epílogo los detalles frutales que aparecen dando largura con un gesto salpimentado.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Intuyo que puede evolucionar a más altas cotas mediando una guarda responsable en botella.
Respecto a la última añada catada, la correspondiente a la vendimia 2013, considero la presente más representativa a título de identidad varietal en lo que se refiere a la Riesling.



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