martes, 17 de enero de 2017

Bodegas Juan Carlos Sancha Ad Libitum Tempranillo Blanco 2015.




Siempre es un honor acercarse a referencias de Juan Carlos Sancha, uno de esos elaboradores que gracias a sus conocimientos en ampelografía y a una indisimulada pasión por la cultura del vino, se ha ganado el respeto y el aprecio de quienes buceamos a diario en este fascinante mundo. Ad Libitum Tempranillo Blanco fue el vino blanco de Rioja que encendió la mecha de esta varietal, hoy en día bastante apreciada y con múltiples versiones en otras tantas bodegas. La mutación genética de una única cepa de tempranillo tinto que Sancha encontró en el año 1988 en Murillo de Río Leza sirvió para que él mismo en compañía de Fernando Martínez de Toda, ambos profesores de la Universidad de La Rioja, realizará un proyecto de investigación para recuperar las variedades de vid minoritarias autóctonas de la denominación de origen Rioja. Después se inició la plantación de viña de esta casta, que se remonta al año 1997 y que se realizó a una altitud media de quinientos sesenta y cinco metros sobre el nivel del mar en pleno Valle del Najerilla. Tras un proceso de vendimia manual, se procede con un despalillado y un suave prensado, continuando con un trasegado del mosto, con baja temperatura, más el inicio del fermentado alcohólico que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, en donde permanece durante siete meses mediando un trabajo de removido de lías.
En copa parada afirma un cromatismo amarillo pajizo brillante con algunos reflejos verdosos ligeros, deslizando en la proximidad aromática nostalgias de manzana verde, suavidad cítrica con algún guiño de confitura, flores blancas y amarillas, eje balsámico anisado, seña de identidad cremosa fruto de la influencia de las lías, punta silvestre y memorias de ortiga blanca. Finaliza su fragancia con una nota que me ha recordado a infusión de hierbas aromáticas y que a diferencia de algunas fichas de cata de este vino que he repasado no calificaría de mineral, sino más bien de herbal, matorral.
La boca es gustosa, con la fruta alzada sobre el perimetro primaveral, buena traza de acidez, untuoso y graso en el paso, con una buena nota de envolvencia y persistencia, son los tonos cítricos quienes abrazan al paladar. Frescura y estructura, llevando la retronasal hacia evocaciones de manzana, limón y pomelo, camomila, ortiga blanca, madreselva, té verde, hinojo y en el final un homenaje completo a la fruta y a las influencias cremosas, con un recuerdo a mousse de limón.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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