lunes, 30 de enero de 2017

Bodega Viña Valdeloyo Crianza 2013.




Anastasio y Alberto Ruiz de Oña, dos generaciones de vitivinicultores de la Sonsierra, con veinte hectáreas de viñedo y un indisimulado amor por su trabajo y la casta tempranillo como referente principal. Bodega Viña Valdeloyo representa a esa identidad de la denominación de origen Rioja para la que el vino es algo más que una forma de ganarse la vida, es tierra y vid, es bodega y fruta, también madera aunque siempre como un actor secundario. Catar sus vinos, con la alegre compañía del propio Alberto y un grupo de buenos amigos, ha sido uno de esos instantes que endulzan la labor de catador, que anulan la a veces aburrida escupidera y prolongan el ejercicio de cata a una estimable degustación. Lo comenté justo antes de abandonar la bodega, los vinos de Valdeloyo tienen a mi juicio una apacible virtud : su goloso equilibrio. Incontestable energia y frescura, con la fruta madre cantarina, divertida, lozana y expresiva.
Vino tinto monovarietal de la casta tempranillo, que acredita junto a un proceso tradicional de vinificado, doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés y americano, fruta vendimiada en parcelas propiedad de la bodega y en viñas que acreditan una edad media de más de cuarenta años. Una edición de añada 2013 que engalana la copa con tonalidades apicotadas de notable intensidad, reflejos púrpura, nariz que despliega recuerdos de fruta roja y negra en sazón, suaves notas especiadas dulces y algunos tostados finos, con un centro de fragancia balsámico y apuntes finales de mineralidad que relatan testigos aromáticos de terruño, cauces cálcicos, roca natural.
Boca muy jugosa desde el arranque, avanza con buen despliegue de acidez, sustancia el recorrido y el paladar, ducha de fruta, prolongado, con muy buenas señas de concentración, amplio, envolvente, buena estructura. La fruta madre clara protagonista, las influencias de la madera en un segundo plano. Taninos golosos, maduros y abriendo las encías y las papilas. Francas notas de persistencia varietal. La fruta negra protagoniza la fase retronasal, con algunos descriptores de fruta roja, ambas en sazón, suaves especiados dulces, regaliz y el epílogo en idéntica clave de mineralidad que la demostrada en la vía olfativa.
Lo califico en esta edición de añada 2013 como muy recomendable.

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