miércoles, 14 de diciembre de 2016

Domaine Rietsch Stein Riesling 2014.



Tras catar recientemente y publicar mis impresiones sobre la referencia Quand le Chat n´est pas là en su edición de añada 2015, que esta misma bodega alsaciana elabora con uvas de pinot noir vendimiadas en el terroir Zotzenberg Grand Cru, hoy le toca el turno a este Stein, vino blanco realizado a partir de una selección de uvas riesling cosechadas en las fincas con suelos calizos, doce hectáreas de cultivo ecológico, propiedad de Pierre y Jean-Pierre Rietsch. Viñas orientadas al sur que generan un fruto lleno de matices y personalidad. Tras el ejercicio de la cosecha, se procede en bodega con un prensado de uvas enteras, fermentación alcohólica con levaduras indígenas y maloláctica. Acredita una posterior maduración en foudre sobre lías durante un periodo de veintidós meses. Uno de esos vinos que hay que catar con paciencia, papel y lápiz en mano, dejando que se abra, que exprese durante el tiempo, rompiendo el hielo, apreciando su inicio pero siendo condescendiente con la amplia gama de registros que van surgiendo desde el interior de la copa. Es por ello un vino de cata divertida. En copa parada afirma un cromatismo amarillo intenso con reflejos pajizos y dorados, primera cercanía aromática que refugia la fruta en un boudoir, en el que las flores secas y algunos tamizados guiños de barnices se conjuran en favor de influencias procedentes de grand tonneau. Algunas señas silvestres, balsámicas y minerales bendicen la fragancia, con resinas, anisados, guiños de té, nuez moscada, frutos secos y tostados, enlazando con un fino punto de roca húmeda. Según la copa va atemperando su interior, se inicia una rebelión de los testigos frutales, confituras de limón y naranja, flores blancas y amarillas secas, los tostados y los especiados volcados en rol secundario, con un tono que recrea sensaciones de resinas, tomillo, hinojo y barniz. Plantea un final aún más mineral que hace media hora. El vino se abre y la fruta resplandece, aún con las señas lógicas de una prolongada maduración en foudre. 
Boca que abre firme, con una media alta seña de acidez, despliega frescura y también el inconfundible gesto de la crianza sobre lías, untuosa cremosidad que asienta sobre un lecho pre glicérico. No es licoroso, y sin embargo el alcohol abraza la fruta, le da un generoso punto que hace pensar, aunque sea desde la lejanía, en nobles evoluciones. Buena persistencia, en la retronasal habla de confituras cítricas, ciruelas claudia y membrillo, almíbares de pera, flora seca, té, tostados, especiados, balsámicos, la madera barnizada y un epílogo en el que las evocaciones de roca húmeda se dejan notar con buena intensidad. Gesto ligeramente salino que cierra la exhibición.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.
El placer de la madurez, la riesling sobre lías.


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