sábado, 17 de diciembre de 2016

Christophe Barbier Vigneron Les Terres Salées 2015.




Hay vinos que tras una inocente manta de falta de popularidad esconden un alma limpia, plena de contenido y sensaciones, hermosas experiencias de cata que pincelan momentos de esos que se recuerdan y que sin duda, gracias a Baco, cuesta olvidar. Es el caso de este Les Terres Salées en edición de añada 2015, un vino que llega sin ruido ni comparsas, y que sin embargo tras el descorche comienza a hablar y lo hace con el idioma del equilibrio y la elegancia.
Monovarietal de la casta bourboulenc, espíritu de La Clape, una hectárea de cepas viejas que reciben la influencia del macizo y de la abundante flora presente en el paisaje, incluyendo la endémica Centaurea corymbosa y la peculiar unidad entre mar y tierra.
Christophe Barbier, perteneciente a una familia de viticultores, nos presenta un vino con aporte de madera de roble francés, pero con una estupenda identidad mineral, en donde la fruta y los atisbos salinos que le acompañan con orgullo fomentan una expresividad que convierte la cata en un progresivo parque de atracciones. El uso de madera nueva aporta al vino untuosidad en boca, señas suaves de fragancia cremosa, el carácter de la bourboulenc que se traduce en buena traza de acidez, acompasada, profundidad, cítricos amables y una nota ahumada en el perfume, que logra una nariz muy peculiar. Escenifica en copa parada un cromatismo amarillo pajizo, con algunos reflejos verdosos y una insinuación dorada ligera. Buen brillo que deja paso a nostalgias olfativas definidas por evocaciones de limón en confitura, mantequilla francesa, ahumados muy finos y resinas balsámicas. Amplitud y prolongada fragancia, abriendo la boca con jugosas notas de fruta, traza fina y prolongada de acidez, frescura y cremosidad que caminan de la mano como novios enamorados, muy sabrosa persistencia, con ese guiño de los cítricos alzado pero controlado. Persistencia plena y en la retronasal apuntes de fruta cítrica, alguna pera de agua, pan tostado y mantequilla, balsámicos y en el epílogo un aire salino lleno de encanto que prolonga la expresividad del vino.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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