viernes, 16 de diciembre de 2016

Château Capbern Gasqueton 2012.




Mi admiración y cariño por los vinos de Burdeos tiene mucho que ver con la memorable presencia en ellos de las castas tradicionales de los viñedos de esa zona vitivinícola francesa. Las dos cabernet y la merlot, aparte de algunas cantidades minoritarias de petit verdot y malbec, tienen respecto a mi consideración hacia esta cultura un sentido similar a la tempranillo de Rioja y sus amigas legendarias, la graciano, la garnacha y la mazuelo. Si a ello añadimos la historia privilegiada y llena de matices peculiares que cada château bordelés atesora y las diferentes peculiaridades identitarias de los márgenes izquierdo y derecho, Dordoña y Garona, que confluyen en el aporte de afamadas características, ese aprecio personal por los vinos de Burdeos resulta más que una simple cuestión de pasión por una buena copa de cualquiera de las referencias que aquella región francesa ofrece al enópata de turno. Burdeos y sus vinos representan para mi un catálogo imprescindible para engrandecer el aprendizaje de un catador, de allí surgen desde tiempo inmemorial mil y una lecciones a tener en cuenta. Negar la evidencia resulta absurdo.
La historia de Château Capbern Gasqueton va ligada a Georges Gasqueton, quien en el año 1894 adquirió los viñedos, dando su apellido al dominio. Una parte del nombre, ya que aunque la familia Gasqueton gestionó la propiedad hasta el año 2012, no es menos cierto que los Capbern también tuvieron su porción de protagonismo en la historia directiva de la bodega. Tras el fallecimiento de la última propietaria de la saga, la peculiar Madame Denise Gasqueton, en setiembre de 2011, el dominio fue vendido, junto a Château Calon Segur, a la aseguradora Suravenir Insurance. Junto a esta compañía, Jean-Pierre Moueix, tomó parte minoritaria en el cambio de titularidad de la propiedad. Esta añada que hoy ocupa el protagonismo del blog, es la última en la que el apellido Gasqueton figura en la etiqueta, ya que desde la siguiente, la de la cosecha 2013, sólo se presenta con el apelativo de Château Capbern. La iglesia de Saint Etienne ejerce de cercana testigo a este château de Saint Estèphe, con una extensión de viñedo que de modo mayoritario representa a la casta cabernet sauvignon, con menor proporción de merlot y una cantidad casi testimonial de petit verdot. Suelos de composición arcillosa y grava. Vinificado tradicional que incluye fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, maloláctica y un proceso de maduración en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva del cincuenta por ciento, que se prolonga durante dieciocho meses. Para esta añada 2012 la conjunción varietal se realizó mediante un aporte de cabernet sauvignon del setenta y siete por ciento, dejando la cantidad de uva restante para la casta merlot.
Tras el descorche, aireo el la primera copa, buscando la salida de la fruta a escena, mientras examino el cromatismo marcado por tonos apicotados limpios e intensos, con reflejos grana, nariz que apunta en dirección a evocaciones de fruta roja en sazón, acompañada en segunda instancia por especiados dulces, lácticos breves y un guiño central de balsámica condición. En una segunda cercanía olfativa descubro retornos aromáticos de flores rojas, algunas señas tostadas que afrontan memorias de madera de cedro y torrefactos. Buena complejidad que precisa un tiempo de paciencia para que la fruta marque el ritmo del perfume. Cuando se alcanza el equilibrio deseado, el vino me resulta impecable y con una elegancia media alta. Boca que abre con equilibrio, la golosa fruta resplandece y alarga sus brazos hasta, acompañada por una buena traza de acidez, alcanzar el paladar. Taninos jugosos y maduros, en el avance marca viveza y una seña de franqueza varietal digna de aplauso. Click de elegancia, mantiene su intensidad de principio a fin, apacible y consistente persistencia.
Retronasal que habla de cerezas y ciruelas rojas y negras, con pétalos rosales rojos, confituras, vainilla fina, bombón inglés, la menta de la cabernet sauvignon, torrefactos y ligero regaliz, este lejano en su capacidad descriptora. La sapidez y longitud del vino compiten con la más que evidente calidad de la fruta y con una gentil maduración de la uva. Balanza perfecta, la fruta domina y la influencia de la madera acompaña. La sedosa condición tradicional de Saint Estèphe, bien representada.
Califico esta añada 2012 de Château Capbern Gasqueton como muy recomendable.

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