lunes, 26 de diciembre de 2016

Bodegas Zarate Albariño 2015.




Tercera generación familiar en una bodega que fue fundada en el año 1920 por Ernesto Zárate y que hoy en día defiende en el mercado vinos blancos de la casta albariño plenos de equilibrio y calidad. Aunque el origen entre viñas de los Zárate se remonta al siglo XVIII, con la presencia documental de Diego Zárate y Murga, primer Marqués de Montesacro, es con el ya mencionado Ernesto Zárate cuando la bodega comienza a adquirir presencia, además con la fundación de la fiesta del albariño de Cambados, evento en el que el fundador logra durante tres ediciones consecutivas el primer premio con sus elaboraciones.
Poco más de seis hectáreas y media de viñedo en propiedad, repartidas en los términos municipales de Padrenda y Sisán, con las influencias del legendario Valle del Salnés. Fruta de albariño vendimiada en parcelas asentadas sobre suelos de composición granítica, a una altitud de cincuenta metros sobre el nivel del mar, acreditando las cepas una edad media de treinta y cinco años. Vendimia manual con selección de uva en el campo, traslado a bodega y despalillado inicial que se completa con un suave prensado. Ligero desfangado y fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, permaneciendo sobre lías durante un periodo de tres meses.
En copa parada asoma un cromatismo amarillo pálido con reflejos acerados, leves insinuaciones doradas, marcando en nariz recuerdos cítricos y de fruta blanca, flores amarillas, motivos silvestres y algún herbáceo que se une a evocadoras notas balsámicas. Memoria final que habla de mineralidad, de piedra, roca. La boca es gustosa y defiende desde el arranque un magnífico y sabroso equilibrio, hay acidez bien controlada y una untuosa sensación, influencia de las lías, que alcanza el paladar en una estupenda balanza en la que la fruta se ensalza en toda su extensión.
Es uno de esos vinos blancos en donde el nervio, el músculo de la fruta madre, se expresa con claridad, por momentos parece que mordieramos una pieza de manzana, ciruela claudia, albaricoque. Sin máscaras, ni extrañas incursiones ajenas a la varietal. Franca seña de persistencia, prolongado, con alcance, en la retronasal habla de limón en suave confitura, drupas, manzana, fruta jugosa y carnosa, algunas flores amarillas, camomila, hinojos, arbustos y el cauce ya mencionado de mineralidad que pone broche a una sugestiva expresión.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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