lunes, 26 de diciembre de 2016

Bodegas Bilbainas Viña Pomal Rosado 2015.




No sé en que rincón de internet leí no hace mucho un artículo que versaba sobre las tonalidades de los vinos rosados. Definía el cromatismo de algunos rosados riojanos como rosa cuarzo, a semejanza de la referencia de Bodegas Bilbainas que hoy presenta la entrada de mi blog. El concepto, que ya me sugirió Ezequiel García en cierta ocasión hablando de esta categoría de vinos, habla de una conjunción varietal en donde la garnacha es base mayoritaria, dejando un apunte complementario para la casta blanca viura. Setenta, treinta, tal y como surge al mercado este Viña Pomal, usando en su elaboración el método de sangrado y complaciendo con un buen equilibrio que se traduce en la amabilidad que demuestra el vino en su paso por boca.
En copa parada afirma tonos rosa pálido, con reflejos acerados y piel de cebolla, asomando en la proximidad olfativa nostalgias de frutas rojas en sazón, señuelo cítrico y apuntes de confitura de naranja y melocotón de viña, segunda instancia que aporta memorias de pétalos florales blancos, insinuación balsámica y fondo lacteo fino.
En boca abre con una sabrosa nota que une descriptores de frutos rojos y cítricos, acidez en buena intensidad, con equilibrado avance, hace salivar y deja escapar guiños cremosos. Despliega frescura y alcanza el paladar integro, con plenitud de intensidad. Alcance y llegada, con la retronasal hablando de fresas, cerezas y grosellas, almirez teórico en donde se suman las flores blancas con los anisados balsámicos, dejando un lecho cremoso en el epílogo.
Uno de esos rosados valor seguro, que se identifica en cuanto a color con los claretes riojanos y en el resto con la fruta de garnacha y viura que le da vida y consistencia.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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