domingo, 6 de noviembre de 2016

Champagne Tarlant Zero Brut Nature.




Segunda de las referencias de las que pude disfrutar en compañía de un reducido grupo de afortunados, durante la reciente visita del Bureau del Champagne en España a la Escuela de Hostelería de Leioa, situada en el campus universitario de Bizkaia. En una cata comandada por el siempre genial Jordi Melendo este brut nature zero de maison Tarlant despuntó por lo que yo considero es una seña de identidad de la mencionada bodega, el músculo de sus referencias.
Los vinos espumosos de Tarlant, al menos los que yo he podido catar hasta el presente, defienden con orgullo una traza de acidez singular, amplia y al tiempo equilibrada, un gesto emocionante en el que la viveza y el nervio se unen para sorprender al paladar, llenándolo de frescura y matices.
Afirmación, firmeza y un clamoroso punto de rotundidad en el avance por boca.
Elaborado a tercios proporcionales con las tres varietales más habituales en la apelación, chardonnay, pinot noir y pinot meunier, usando para la presente referencia fruta de la cosecha del 2008 unida a otros vinos de reserva. Degollado en agosto del año 2015, su proceso de vinificado contempla zero dosage y labores tradicionales.
En copa parada exhibe un cromatismo amarillo brillante con reflejos verdosos ligeros y algunos dorados, con un regular despliegue de burbuja fina. En la proximidad aromática surgen recuerdos en plenitud de fruta cítrica, con envoltorios de segunda linea que hablan de ahumados, frutos secos, cereal liviano y un entorno balsámico compenetrado con serenos guiños de levaduras.
Boca golosa desde el arranque, con la acidez perfilada con distinción y empaque en el recorrido, es amable pero intensa, recrea nervio, pretensión percutora, viveza. Longitud y emoción, llena la boca, la estremece con la serenidad propia de un buen amante, tiene una envidiable estructura y una sabrosa untuosidad que envuelve el paladar. Buena persistencia, alcance y llegada, con la retronasal escenificando nostalgias de limón y mandarina, alguna flor silvestre, piñones y cereal, con levaduras e hinojos finos en la última fase.
Uno de esos champañas que conquista por una extraña comunión entre juventud y madurez.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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