sábado, 12 de noviembre de 2016

Bodegas y Viñedos de Cal Grau La Petite Agnès 2014.




Elaborado con una conjunción varietal paritaria de las castas garnacha y samsó, cariñena, fruta procedente de las viñas que circundan la bodega en topografía de terrazas y asentadas en suelos de roca pizarra, llicorella, formando la finca bautizada como La Solana, localizada en la legendaria Badaceli del término tarraconense de El Molar. Un vino tinto de la denominación de origen Priorat, que en su proceso de vinificado incluye diez días de fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable de ocho mil quinientos litros, con temperatura controlada. Maceración posterior a ese fermentado que se prolonga durante siete días, incluyendo los hollejos.
El tiempo de maduración es de cuatro meses en barricas de madera de roble francés de primer y segundo año. Descorche y primer servicio que aportan en copa parada un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura y grana, exhibe en nariz sensaciones que recuerdan de entrada a ahumados y tostados, especiados dulces, lácticos y panadería. Es un vino para degustar con calma, dejando que la fruta termine alzando la cabeza entre los aromas secundarios e incluso terciarios que dominan la primera escena de fragancia. Y así lo hago, espero y dejo que el interior de la copa se atempere y oxigene. Tras algunos minutos de esa paciencia que siempre debe acompañar a un buen catador, las evocaciones de cerezas y ciruelas rojas hacen una buena declaración de intenciones, desplazando al rol de escolta al resto de los testigos olfativos. Enlaza la fruta con un balsámico fresco, regaliz, que parece dotar los recuerdos de drupa de cierto tono más oscuro que el rojo inicial. Los tostados se afirman con un punto de panadería, de frutos secos, de fina ebanistería y la vainilla especiada redondea el conjunto. Se equilibra con el paso de unos minutos desde el descorche, y lo hace con elegancia y un punto final que en la aromática deja que los descriptores frutales se muestren confitados, con un guiño licoroso suave, abriendo entonces la puerta a memorias de guindas.
Boca golosa y que traza una buena acidez, recreo de untuosidad, desliza cremosidad, fondo y estructura, busca el equilibrio y finalmente lo logra. Taninos maduros y ligeramente marcados, hay un segundo de astringencia que aporta al vino una buena personalidad propia.
Tras una notable persistencia, aparece se abre la fase retronasal, amplia, con memorias de cerezas, ciruelas rojas y negras, arándanos, vainilla, panadería, frutos secos, como un bizcocho de almendra, suave en sus testigos, no oculta la estela de la fruta madre, parece aliarse esta con los recuerdos balsámicos de regaliz. Finaliza con un sugerente atisbo de mineralidad, evocaciones de pedernal húmedo. Buena sapidez y magnífica llegada, con alcance.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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