domingo, 20 de noviembre de 2016

Bodegas Vitivinícola do Ribeiro Viña Costeira Mencía 2015.




Viña Costeira Mencía 2015 no tiene defectos reseñables, es un vino al que se le nota bien presente el sello de la varietal que le da vida, aunque por degracia algo enmascarada.
Acostumbrado como estoy a catar referencias en las que la uva mencía es protagonista principal, en este caso se incluyen además porcentajes de garnacha y souson, no es este el vino que precisamente más me haya satisfecho en los últimos tiempos.
Elaborado con fruta procedente de viñas viejas, asentadas en suelos de composición pedregosa, pizarras y cantos rodados, bajo la influencia de los ríos Sil y Bibei, tras la vendimia manual y el transporte de los racimos a bodega, comienza el proceso de vinificado, que incluye selección en mesa, estrujado y despalillado, siguiendo con el inicio de la fermentación alcohólica y maloláctica.
Es curioso que en el proceso no haya espacio para la crianza en madera, y lo es porque según cataba el vino me daba la sensación de estar delante de justo lo contrario.
Incluso a la hora de elevar mi ficha de cata a este blog descubriré que hay matices que no identifico con el vino en cuestión, desconcierto que en caso alguno identifico con defectos.
En copa parada exhibe un cromatismo picota ligero, con reflejos violáceos, nariz en donde junto a los recuerdos de fruta roja en sazón, se abre una puerta especiada, con un cierre expresivo inicial que va desapareciendo a medida que aireamos el contenido de la copa. Por sacarle, incluso guiños que me han simulado tostados, tal vez no apreciables en toda su extensión, aunque sí presenciales.
Su condición aromática asume cierta garantía frutal y sin embargo se plantea espesa, desconcertante, como si el vino que tengo delante pecara de cierto peso evolutivo.
Tiene un punto silvestre y otro balsámico, que aunque parecen huidizos, logran captar mi atención positiva. Boca que arranca con un pequeño desequilibrio, de nuevo esa sensación de que a la fruta le escolta alguna madera, media traza de acidez, calidez con más brillo que la frescura, y taninos menores. No llega al final con el alcance deseable, y la retronasal apuntala matices de cerezas y ciruelas rojas, dejando en segunda instancia recuerdos que podría calificar como poco francos.
Mi paciencia con el vino es ilimitada. Y por ello, tras diez minutos, regreso a la copa. Mismas conclusiones. Puede que la fruta enseñe más sus credenciales que antes, pero lo que resulta innegable es que esta añada 2015 de Viña Costeira Mencía, al menos en mi humilde opinión, no pasará a los anales de la historia.
La califico como decepcionante.

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