viernes, 25 de noviembre de 2016

Bodegas Carlos Valero Matarile Tinto 2013.




Tras catar y escribir mis impresiones en este blog sobre el Matarile Blanco en edición de añada 2015, gracias a una muestra de la referencia enviada al efecto y de modo desinteresado por los responsables de esta bodega, hoy le toca el turno a su hermano, el vino tinto de la cosecha 2013, que como aquel me fue proporcionado por los responsables de Bodegas Carlos Valero, circunstancia que como siempre hago en estos supuestos, aprovecho para agradecer.
Conjunción varietal de las castas merlot, cabernet sauvignon y syrah, con una maduración acreditada de nueve meses en barricas de madera de roble.
Un vino cómodo, fácil en su extensión de cata, con la fruta viva y en primer plano, expresando en copa parada un cromatismo apicotado de buena intensidad, reflejos púrpura, nariz que asoma nostalgias de fruta roja en sazón, algún matiz especiado y tostado ligeros, balsámicos en el eje de la fragancia, suave en el final del perfume, los recuerdos de la fruta se mantienen alzados durante todo el tiempo que dura la aproximación olfativa al interior de la copa.
Boca mantenida, con la entrada y el avance hablando de fruta en todo momento, buena acidez, prolongada y afinada, con media envolvencia y unos taninos jugosos y pulidos, media persistencia y en la retronasal recuerdos de cerezas y ciruelas rojas, regaliz, con alguna traza de memorias tostadas, vainilla muy ligera y un final que apunta hacia confitura de frutas rojas, aportando una notable sapidez. En segundas catas y tanto en la fase aromática como en la retronasal surgen evocaciones de pétalos rojos de flores, que al comienzo parecían ocultas.
Un buen vino sin mayores objetivos que resultar amable en su extensión. Equilibrada complejidad.
Lo califico en esta añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.

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