miércoles, 12 de octubre de 2016

Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria Otoman 2015.




Marcos Eguren haciendo mención a muselinas y tapizados se convierte con toda probabilidad en uno de los elaboradores de Rioja que más buscan que el consumidor de sus vinos blancos se siente en torno a una mesa, y entre bocado y diálogo, vaya vaciando la botella de aquella manera, sin darse cuenta de que el nivel del contenido va bajando. De la organza pasamos al otoman, y en este último vino, recién salido al mercado, el vitivinicultor riojano lleva a cabo una conjunción varietal de sauvignon blanc, al cuarenta y nueve por ciento, viura, treinta y seis, y malvasía, proporción restante, amparando la fruta con una fermentación en barricas de un solo vino, madera de roble francés de la zona de Vosgues.
En copa parada apunta un cromatismo amarillo pajizo limpio y brillante, con algunos reflejos verdes y acerados, tonos suaves que dan presentación a una nariz en donde aparecen nostalgias de fruta cítrica, con recuerdos de ciruelas claudia maduras y alguna brisa más lejana que plantea fruta tropical, piña, aunque esta menos marcada que el resto. Segunda instancia floral y herbal, frescura y dirección central que abraza un lecho fino y cremoso, que aporta empaque a la fragancia. Es amable y equilibrado en el perfume, este nada endomingado, amable y expresivo en una medida justa. Fondo balsámico muy alineado con los descriptores florales y herbales ya mencionados.
Boca suave, arranca con la fruta en primer plano, viveza en el despliegue de acidez, con untuosidad en la fase media de la cata, abrazando el paladar con elegancia y mucha sutileza.
Media alta persistencia, con la retronasal expresando evocadoras notas de limón, drupas con hueso y menos atisbos tropicales que los expresados en la fase olfativa, aquí junto a la fruta son las flores blancas y amarillas las encargadas de dar enfoque al vino, con un eje central en donde las nostalgias de hierba fresca y resinas se unen a notas anisadas, balsámicas, de hinojo.
Lo dicho, de la cata pasamos a la degustación, y así, hablando, hasta que la botella quedo finiquitada en su contenido. Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

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