domingo, 2 de octubre de 2016

Denis Dubourdieu Château Reynon Blanc 2015.




Gracias a Luis Valentín y Carmen Enciso, el pasado viernes un grupo de afortunados pudimos catar y degustar vinos como el que protagoniza la entrada de hoy en este blog. Vinos de Burdeos, que junto a la añada 2009 de Valenciso Tinto Reserva, formaron una bonita plancha de cata para los presentes en uno de los salones del Hotel Husa Gran Vía de la ciudad de Logroño.
En este vino blanco seco, monovarietal de la casta sauvignon blanc, había un espacio para el entrañable recuerdo del gran Denis Dubourdieu, maestro de enólogos, hombre al que Luis Valentín rindió cumplido homenaje tras su fallecimiento durante este pasado verano.
De las ocho hectáreas y media de viñas de sauvignon blanc que la familia Dubourdieu posee en su dominio de Béguey, fruto del legado del suegro de Denis, Jacques David, padre de su esposa Florence; surge la fruta con la que se elabora este vino blanco seco, cuya principal virtud en mi opinión es, junto a una buena intensidad aromática de franca seña varietal, el alcance final que expresa. A los vinos blancos de sauvignon blanc, que uno suele catar, les pasa algo similar a los blancos españoles de verdejo. Pueden resultar pesados, apelmazados, y hasta armados de un déficit claro de equilibrio aromático. Nada de eso hay en este Château Reynon 2015, que plantea un cromatismo amarillo brillante y límpido con algunos reflejos acerados y verdosos ligeros, asomando en la proximidad aromática recuerdos herbales y florales que se alzan al inicio sobre una seña de cítricos y un guiño suave de piña. Proclama en segunda instancia evocaciones especiadas, también en clave varietal, pimienta verde, con algunos balsámicos anisados y un perímetro en donde la fruta y la flor de saúco, redondean la fragancia.
Equilibrada y sincera complejidad aromática.
Boca jugosa en el arranque, buena y larga traza de acidez, certera y fina untuosidad, afirma una buena persistencia, con un alcance en plenitud en el final de su cata. La retronasal insiste en los descriptores declarados en la vía olfativa, hay recuerdos de limón, piña y flores blancas y amarillas, buenos retornos centrales herbales y balsámicos. Y en el final, una estupenda llegada.
En su proceso de vinificado se contemplan una maceración pelicular, fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable y una crianza sobre lías que se lleva a buen término durante un periodo de entre cinco y siete meses, y que tiene lugar en proporción paritaria, en depósitos de acero inoxidable y de madera de roble francés.
Las lías dejan su influencia durante el avance del vino en boca, aunque son la sabrosa acidez y el conjunto descriptor de hierba fresca, fruta y flores quienes magnifican su expresión.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario