miércoles, 5 de octubre de 2016

Bodegas Roda Cirsión 2012 Edición 25 Aniversario.




Te explican en Roda, que la filosofía de esta referencia de la bodega comenzó a desplegar sus alas allá por el año 1995, cuando los responsables enológicos de este dominio del Barrio de la Estación de Haro comprobaron como todas las uvas de tempranillo no expresan lo mismo, ni siquiera cuando surgen de cepas contiguas ó dispuestas en las mismas fincas y parcelas. De hecho, aseguran que dieron con algunos frutos que manifestaban, por encima de señas de acidez, dulzor y frescura, notas de mayor volumen, casi más propias de un vino que de una uva. Una de la causas fue identificada como el alto nivel de polimerización de taninos en la fruta. A partir de ahí y con el primer Cirsión elaborado, añada 1997, que por cierto no salió al mercado, se siguieron investigando las circunstancias por las que existen uvas de tempranillo y se seleccionó a un grupo de expertos vendimiadores capaces de detectar esta singularidad. Cata de uvas y pepitas, investigación efectiva sobre los registros de maduración, labores que dan origen, cuando las condiciones generales de cada añada lo aconsejan, a este vino tinto de legendaria fama.
Escribí en este mismo blog hace ya unos años, tras mi cata de la edición de añada 2009 del Cirsión, que resulta para mi un vino complicado, difícil de entender, tal vez por falta de capacidad propia. Y creo que después de catar durante el evento La Cata del Barrio de la Estación 2016 esta edición especial 25 Aniversario de la bodega, pienso algo diferente. Añada 2012 que sólo se destinó a los allegados más cercanos y a una serie de privilegiados, entusiastas sin duda, de esta referencia. Todo un detalle por parte de los responsables de Roda que en la primera jornada del evento, destinado a profesionales, pudieramos recrearnos con esta cosecha de su vino con precio más elevado. Uvas de la casta tempranillo muy seleccionadas, que por vez primera en la historia de este referente de Roda, tienen la escolta de un diez porcentual de la casta graciano, acreditando un proceso tradicional de vinificado, con fermentado en tinas de roble y una maduración de ocho meses en barricas de madera nueva de roble francés.
En copa parada escenifica un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos púrpura, nariz en donde aparecen nostalgias de frutos negros en sazón, flores violetas, eje balsámico ligero, algunas notas especiadas que me confían recuerdos de nuez moscada y vainilla, finalizando con bombón inglés, juego de menta y cacao. Buena complejidad aunque sea siempre la fruta quien lleva la iniciativa aromática. Boca ampulosa, con un estupendo registro de frescura, equilibrio en el avance, suave en la llegada, volumen y unos taninos marcados con suavidad y aportando un goloso enfoque.
El paladar se estremece con la ducha de fruta, esboza un incipiente terciopelo, una sugerente persistencia y un envolvencia digna de elogio. Retronasal que habla de nostalgias a cerezas, moras, ciruelas negras, arándanos, flores de violetas pétalos, especiados en donde la nuez moscada precede a la vainilla, gesto jugoso que se adelanta a regaliz, menta y cacao, y que abre aquí, en la fase retronasal un epílogo que me envía memorias minerales, como si la lluvia sobre la tierra del viñedo viniera a verme.
Una emocionante edición de añada del Cirsión, que califico como muy recomendable, advirtiendo que tras una guarda responsable y con el paso de cierto tiempo, ganará más enteros.
Y por cierto, se nota la presencia de la graciano.

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