sábado, 22 de octubre de 2016

Bodegas Carlos Serres Blanco 2015.




Vino blanco seco elaborado por Bodegas Carlos Serres que se compone de una base mayoritaria de la casta viura, con un menor aporte complementario de tempranillo blanco. Tras la vendimia, cuando la fruta llega a las instalaciones de la bodega, se procede con una breve maceración en frío de la uva entera, fermentando a continuación el mosto en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, destinando a ello un periodo de quince días.
En copa parada exhibe un cromatismo amarillo pálido con reflejos acerados y verdosos, buen brillo. Nariz de buena intensidad frutal que despliega nostalgias cítricas y de fruta blanca, en segunda instancia aprecio recuerdos de flores blancas, con un eje balsámico que aporta empaque y longitud a la fragancia. Sencillo, con un perfume muy varietal, en el que junto a las evocaciones a limón, se esbozan sensaciones de manzana y piña, con un guiño de ortiga blanca y camomila.
Los matices balsámicos se extienden con buena complejidad durante el avance por boca, abriendo una sabrosa traza de acidez y sugerentes retornos frutales, las drupas maduras se prolongan, dejando en la retronasal algunos guiños de ciruelas claudia que se unen a los ya mencionados, surgidos de la fase olfativa. La tempranillo blanca suaviza y da cierta elegancia al vino, equilibrando la siempre deslumbrante rusticidad de la viura. Un vino equilibrado, con buen alcance y llegada, y en la etapa central de su paso gustativo, algunas señas de untuosidad.
No le falta frescura y tiene a los téstigos florales como actores que interpretan la sutileza y a los balsámicos como sugerentes acompañantes de la fruta.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

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