domingo, 23 de octubre de 2016

Alfredo Maestro Tejero Viticultor 46 Cepas Merlot 2014.




De vez en cuando conviene bucear en los vinos de Alfredo Maestro Tejero, sólo y no es poco, para comprobar de propia mano como quedan proyectos cercanos al paladar, vinos elaborados con la justa medida entre identidad y sinceridad, sin presencia de fuegos de artificio y endiosadas maneras carentes de rigor. Voy descubriendo sus vinos y percibo una linea simple, pero esbelta, amable, intensa en los fondos y sabrosa en las formas. Cuando este 46 Cepas surge en el interior de la copa, tras su puntual descorche, amanecen equilibrio, madurez y alcance, en un monovarietal de merlot, que hace gozar, disfrutar y percibir sensaciones placenteras. No hay tapas, tampoco envoltorios, y ni una sola astilla de madera, tan solo vendimia en una parcela localizada en el término municipal de Bocos de Duero, situado a una altitud de poco más de setecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, y con asiento de las viñas en suelos de composición franco arenosa, con cantos rodados y poca retención hídrica. Despalillado y estrujado, con inicio del proceso de vinificado en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, usando levaduras autóctonas, remontado diario del mosto, finalizando con un macerado que se prolonga durante un tiempo de entre doce y quince días.
Desfangado, con maloláctica posterior, esta realizada en idénticos continentes de acero inoxidable, trasiegos y después de algunos meses de afinado se embotella.
El resultado ofrece en copa parada un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos y púrpura, nariz que amanece con recuerdos de fruta roja y negra maduras, suave floralidad que abre paso a notas que evocan naturaleza silvestre, matorral, eje balsámico y un apunte que defino como olivas negras y resinas. Amable fragancia, siempre los descriptores frutales en primer término, aunque las flores y los herbales le siguen de cerca.
Boca sabrosa y afinada, buen equilibrio, traza amable de acidez, con un guiño de confitura, dulzura de caramelo, luces de envolvencia sutil y unos taninos amables y maduros. Persistencia varietal, con la retronasal hablando de moras y arándanos, ciruelas negras y rojas, flores violáceas, regaliz y olivas negras, mina de lapicero, epílogo en donde los testigos frutales y balsámicos danzan con orgullo y expresiva opulencia, esta llena de armonía.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Hay un gesto final de mineralidad que prolonga la expresión del vino, y que me ha encantado.

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