jueves, 8 de septiembre de 2016

Vinos Jeromín Félix Martínez García-Fraile Cepas Viejas Reserva 2012.




Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega acogida a la denominación de origen Vinos de Madrid, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias, algunas de las cuales ya comenté en pasadas entradas de este blog. Hoy le toca el turno en mi exposición a este vino tinto cepas viejas, que en su edición reserva 2012 se elabora con fruta de la casta varietal tempranillo, como base mayoritaria, dejando un diez por ciento para complemento de uvas de syrah.
Homenaje al patrón de Vinos Jeromín, Félix Martínez García-Fraile, en su proceso de maduración se dedican veinticuatro meses de crianza en barricas de madera nueva de roble francés y americano.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de notable intensidad, con algunos reflejos púrpura y grana, manifiesta en su cercanía aromática recuerdos de fruta roja en sazón, macerada, con balsámicos y especiados en segunda instancia, hay matices florales y herbales, pero es la fruta la que se abre paso a medida que aireamos la copa. Las evocaciones tostadas, los torrefactos e incluso un guiño muy suave que recuerda a cacao cierran la exhibición de fragancia, compleja y equilibrada. Es un vino que precisa algunos minutos de aireación. Espera y paciencia merecen la pena.
Boca golosa, que desde el inicio de la cata y de esa entrada gustativa deja muestras de un buen equilibrio, fruta y madera se compenetran con buenas dosis de equilibrio, hay frescura en el despliegue de la tempranillo, con la acidez prolongada marcando su viveza, envolvencia en la llegada al paladar y taninos maduros, marcados y de dulce percepción. Expresa persistencia y una seña de licorosidad, dejando en la vía retronasal sensaciones que evocan ciruelas rojas y negras, cerezas, con pizca de confitura y maceración, lejano punto de guindas, amplia la descripción con regaliz y flores rojas y violetas, frutos secos tostados, café y un lejano aire de cacao.
Destaco un estupendo equilibrio entre la fruta y la madera, ambas se dejan notar pero sin atisbos de maderización. Acaba con sapidez y longitud de llegada.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

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