miércoles, 28 de septiembre de 2016

Vino Vimbio Martín Crusat Cañada Añadas 2013 y 2014.






Agradezco a Martín Crusat y Patricia Elola su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de estas dos muestras de su vino, un blanco seco acogido a la denominación de origen Rías Baixas, en dos versiones diferentes, las correspondientes a las añadas 2013 y 2014. Una mini vertical, con la que les puedo asegurar, queridos lectores, que me he divertido mucho. Vino Vimbio, que se elabora con uvas de las castas albariño, caiño branco y loureiro, procedentes de las viñas que la familia plantó en el año 1985 en una finca adquirida por Venancio Crusat y Carmen Cañada, padres de Martín. Tras el fallecimiento del progenitor, la joven pareja inicia en 2013 el proyecto que Don Venancio no pudo consolidar en vida y deciden bautizar a su hijo vitivinícola con una acepción gallega que sirve para representar el mimbre con el que se atan las vides a las guías, vimbio, también mencionado como vime ó vimbieira.
Dos hectáreas y media de viñedo en propiedad, localizadas en la parroquia de Goian-Tomiño, en la subzona de Rosal, enmarcadas en la confluencia del Valle del Miño y la Serra do Argalo.
Cepas que acreditan una antiguedad de entre veinte y treinta años y que dan vida a dos vinos que reflejan personalidad, pureza y desde luego identidad atlántica.
Los cato en solitario y comienzo a divertirme. La añada 2013 refleja mayor expresión de acidez, con la impronta de la albariño bien reflejada, mucha fruta, con ritmos anisados en la aromática, más herbal que floral, con una estructura digna de aplauso en lo que a análisis gustativo se refiere. Cromatismo más pálido que la añada 2014, con sus tonos amarillo pajizos brillantes y un reflejo dorado incipiente. Cítricos, piña y manzana en la cercanía aromática, hay nostalgias de segundo plano que envían sensaciones herbales muy amables, algo de matorral, buena nota balsámica en el centro del perfume, hinojo, camomila y ortiga blanca. Boca sabrosa desde el comienzo, longitudinal traza de acidez, sugerente en el avance, hace salivar, medio punto untuoso y un volumen que alcanza el paladar y lo abraza. Persistente en buen grado, la retronasal insiste en los frutos cítricos, limón en ligero perfil de confitura, con manzana y piña en segundo plano y los motivadores tonos de hierba y matorral de monte bajo. Perímetro balsámico y me atrevo a añadir que en el final un guiño de fina mineralidad, salino y con un gesto de sugerente amargor que le aporta profundidad y alcance.
Lo califico en la añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
En lo que respecta a la edición de cosecha 2014, plantea en copa parada un matiz más intenso de amarillo, pajizo y con los reflejos dorados más consolidados, la nariz atiende a un perfume más goloso en cuanto a fruta, menos intensidad herbal que en la añada precedente, incluso esgrime una más baja complejidad balsámica, que aunque hace acto de presencia, se muestra más alejada.
Menor nivel de complejidad y la fruta más marcada. Las nostalgias aromáticas se abren a otras drupas, ciruelas claudia, guiño de membrillo, acompañando a un pulso cítrico inicial y a la manzana, diría que aquí más golden. En sucesivas aproximaciones olfativas surgen retornos de hinojo, ortiga blanca, pero deja a un lado la camomila.
La boca abre golosa y fresca, la acidez aparece menos intensa y prolongada, mece la boca con buen nivel de untuosidad, incluso diría que en la fase retronasal y un poco antes, aparecen guiños cremosos, mucho más pronunciados que en la añada anterior.
Buena persistencia, con la retronasal hablando de limón, ciruelas amarillas, membrillo, manzana golden, flores blancas y amarillas, suave punto herbal, lácticos e incluso especiados breves, pimienta y fondo balsámico. No tiene el enfoque final de mineralidad de la edición 2013, se muestra salino sí, pero en menor medida.
Califico la añada 2014 del Vimbio entre recomendable y muy recomendable.
Termino apuntando que en sus procesos de vinificado hay prensa suave de racimos enteros, desfangado del mosto en frío, con un fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura y maduración en idénticos continentes, hasta el instante de su embotellado.
Un lujo poder organizar en casa una cata mini vertical y compartirla con mis lectores.

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