viernes, 9 de septiembre de 2016

Rudeles Tierras El Guijarral Finca La Nación Old Vines 2008




Tercera de las referencias enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega soriana, acogida a la denominación de origen Ribera del Duero, al objeto de mi cata, análisis personal y posterior divulgación en este blog. Ante todo debo manifestar que Rudeles Tierras El Guijarral me ha sorprendido más que gratamente con unos vinos equilibrados, con muy buena condición de estructura y dotados de una franqueza varietal, a la par que de una sincera complejidad. Valdebonita Albillo 2015 y Rudeles Tierras El Guijarral 23 en su edición de añada 2014 completan, junto al vino tinto que ocupa hoy el protagonismo de este espacio de divulgación de la cultura del vino, la galería de referencias de esta bodega lozalizada en el término municipal de Peñalba de San Esteban que han sido comentadas en El Alma del Vino.
Elaborado con una base varietal mayoritaria de la casta tempranillo, con un menor aporte complementario de uvas de garnacha, la fruta se vendimia en viñas viejas, asentadas en una ladera denominada Las Comarcas, enclavada entre los municipios de Atauta y Peñalba de San Esteban. Las fincas de menor extensión a una hectárea que ocupan esa ladera son las que aportan la fruta con la que ve la luz este Finca La Nación.
Vinificado tradicional, con un proceso de maduración que se prolonga durante catorce meses y que se lleva a buen término en barricas de madera de roble francés.
En copa parada afirma un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos grana, deslizando en su cercanía aromática nostalgias de fruta negra y roja madura, con puntos de confitura, alzando en segunda instancia recuerdos especiados y tostados suaves, hay motivos de frutos secos, balsámicos y cacao. Buena longitud en la complejidad del perfume.
Boca que apunta un arranque pleno, sabroso, con la fruta bien aclimatada a las influencias de la madera de roble francés, traza de acidez bien delineada, tiene un componente de fina licorosidad, taninos maduros y pulidos, alcance del paladar en el que la fruta deja su sello imperioso, siempre por delante de la madera que le sirvió durante la crianza. Estupenda persistencia, con la retronasal que abunda en evocaciones de moras y cerezas, ciruelas rojas y negras, vainilla y almendra tostada, regaliz y en el punto final memorias de cacao.
Hay un guiño láctico muy fino que tanto en esta fase de la cata, como en la previa aromática, se deja ver, aunque sin resultar muy marcada.
Su expresión se mantiene firme una vez terminada la copa. Lo califico en esta añada 2008 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
 

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