viernes, 23 de septiembre de 2016

Pardevalles Viñedos y Bodega Albarín Blanco 2015.



Tras un buen repaso por todas las muestras que los responsables de esta bodega de la denominación de origen Tierra de León me enviaron al objeto de mi cata y análisis personal, hoy traigo al blog la última de ellas, este vino blanco seco Pardevalles, monovarietal de la casta albarín. Elaborado con fruta procedente de vendimia nocturna, cuando la uva llega a bodega procedente de la cosecha, se procede con una maceración pelicular de cuarenta y ocho horas, a la que siguen descube, prensado y desfangado del mosto. Finaliza con un fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura.
Color que en copa parada se muestra brillante, con tonos amarillo pálido y reflejos acerados y verdosos. Nariz que promulga recuerdos plenos de fruta cítrica, con segundos retornos aromáticos que esbozan nostalgias de fruta blanca con hueso y algunas flores blancas y amarillas. Tiene un suave punto herbal que acompaña a un perímetro aromático más marcado en clave balsámica. Hay evocaciones de camomila, hinojo y resinas, estas de menos empaque.
La boca abre golosa, la fruta bien presente, deslizando una traza de acidez y una frescura dignas de reconocimiento. Hay un gesto untuoso que alcanza el paladar, suavizando una guía amargosa, que me ha resultado sugestiva, aportando personalidad al vino. Equilibrio en cualquier caso.
La persistencia se desarrolla con solvencia y la retronasal habla de limón, manzana, albaricoque y ciruelas claudia maduras. Pétalos de flores en ramillete silvestre, alguna resina y anisados muy finos.
Finaliza con un bonito tono de fino amargor que prolonga su expresión.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

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