jueves, 29 de septiembre de 2016

La Sorga Le Phacomochère 2014.




De la mano del joven négociant y vinicultor Antony Tortul me llega este La Phacomochère, vino tinto en edición de añada 2013, elaborado sin sulfitos y con fruta procedente de labores de agricultura ecológica. Conjunción varietal de las castas cinsault y syrah, ambas al cuarenta por ciento, con aporte menor de garnacha, en torno al veinte porcentual. Las fincas de las que Tortul obtiene la uva para sus vinos se encuentran localizadas entre las zonas de Aude y Herault, en el Languedoc-Roussillon. Veinticinco hectáreas que responden a suelos de muy variada composición, granito, arena, basalto y roca calcárea, con cepas de amplia diversidad varietal, incluyendo junto a las castas que incluye el vino referido en esta entrada del blog, vermentino, ugni blanc, mourvèdre, carignan, sauvignon ó terret blanc y gris. Tortul emplea un rendimiento de veinte hectolitros por hectárea para dar luz a este vino natural, en donde la fruta dirige la orquesta durante la cata y degustación.
Tras una vendimia manual, y con la fruta ya en las instalaciones de vinificado, las uvas maceran enteras, con un ensamblaje de las diferentes variedades tras el proceso de fermentado alcohólico, finalizando con una maduración en barricas de madera usada de roble francés, que se prolonga durante diez meses.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de notable intensidad, reflejos violáceos y alguna insinuación púrpura, con estética ligeramente turbia, nariz que afirma nostalgias de fruta negra y roja en sazón, guiño cítrico muy bien acoplado a la fragancia, que deja paso a notas balsámicas, tostadas y silvestres, dejando recuerdos de tomillo, piñones, té verde y un lejano golpe de cuero. Esencia torrefacta en el final. Peculiar complejidad que precede a una boca en cuya entrada se descubre una fruta golosa, muy enmarcada con gestos frescos y aires cítricos de piel de naranja, licoroso en el avance, traza media alta de acidez.
Fluidez en el avance, apunta una persistencia media, con los taninos suaves y jugosos, deja en la retronasal recuerdos de endrinas, arándanos, fresas de mata y moras, con la piel de naranja avanzando hacia confitura, resinas y regaliz, hierbas aromáticas, infusión de té y un final en donde se juntan memorias torrefactas, cuero y tierra húmeda.
Lo califico en esta añada 2014 entre recomendable y muy recomendable.
Al principio despista, en su final se centra.
Un vino para apreciar con buenas dosis de paciencia.

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