viernes, 30 de septiembre de 2016

Fromage du Curé affiné au Muscadet.



De vez en cuando en las estanterías de algunos supermercados se encuentran pequeños tesoros gastronómicos que da gusto probar y compartir. Hace unos días me topé con un pequeño queso, escondido en uno de los rincones de uno de estos grandes establecimientos comerciales, un artesano manjar elaborado con leche cruda de vaca, de la que el elaborador artesano se aprovisiona en cisternas individuales que recorren las granjas de los productores de la zona de Pays de Retz, en el departamento francés del Loira Atlántico.
La historia de este pequeño capricho lácteo comienza allá por finales del siglo XIX, cuando en el municipio de Saint Julien-de-Concelles, Pierre Hivert siguiendo los consejos de un sacerdote rural comienza a manufacturar este queso. De ahí le viene el nombre, Fromage du Curé ó también Curé Nantais. Queso de corteza lavada, con la masa lisa y suave, à pâte molle que dicen los franceses, que se afina en sótanos que ofrecen garantías de temperatura y humedad, y sobre tablones de abeto. En el caso del queso que nos ocupa, el de la entrada de hoy en el blog, además entra en juego un afinado con moscatel. Exterior de cromatismo anaranjado, interior con pasta elástica, corteza rugosa, masa blanca ligeramente dorada, buena cremosidad, presencia de orificios, aromas ahumados y notas silvestres. En su contacto gustativo descubre sensaciones percutoras, comedidas pero profundas, con gestos picantes en el paso y paladar.
Leche de vacas montbéliardes que logra darnos un gran placer gastronómico, con este queso fastuoso, voluptuoso y que emite muchas sensaciones, sólo ó acompañado por un buen vino blanco dulce, tal vez uno idéntico al que le sirve de escudero en su afinado.
¿Con la Iglesia hemos topado?.

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