viernes, 16 de septiembre de 2016

Domaine Rietsch Quand le Chat n´est pas là 2015.




Uno de esos vinos que no deja indiferente. Elaborado de modo monovarietal con uvas de la casta pinot gris procedentes de métodos de cultivo ecológico, fruta procedente de viñas asentadas en suelos de composición marga calcárea, en una zona del terroir Zotzenberg Grand Cru y acreditando un rendimiento de cuarenta y cuatro hectolitros por hectárea, estamos delante de un vino cuanto menos peculiar y lleno de contrastes. Primero, no contiene sulfitos, entendiendo como tal circunstancia la que permite la normativa europea, con un contenido máximo de ciento cincuenta miligramos por litro en lo que a vinos blancos se refiere. Segundo, el primer contraste surge tras el servicio en copa que sigue al descorche. El cromatismo de rosé resulta llamativo. Tercero, hay una clara divergencia entre la expresión aromática del vino y el sentido de su fase gustativa. Espera uno, tras comprobar su fragancia, que el vino exprese dulzor en boca y como bien señala la contraetiqueta de la botella, estamos frente a un vino blanco seco.
Para su elaboración y tras la vendimia, se procede con una maceración de los racimos enteros, siguiendo con un fermentado alcohólico del zumo, que se prolonga durante tres semanas, y para el que se utilizan levaduras naturales. Hace la maloláctica y realiza la crianza en foudres durante un tiempo de seis meses. Placas de celulosa para un ligero filtrado antes de ser embotellado.
En copa parada muestra un cromatismo rosa grosella, con reflejos cobrizos y marcados tonos caramelo, nariz que esgrime sensaciones que recuerdan a frutos rojos y flores del mismo color, asomando un punto que envía evocaciones de membrillo y manzana roja madura, confitura de naranja, abre un centro aromático balsámico y mineral que se extiende hasta el final del perfume. Da la sensación de que la entrada y el despliegue en boca sera semi dulce, y sin embargo, resulta todo lo contrario. No hay atisbo de expresión azucarada, arranca con la fruta protagonista, buena traza de acidez, seduce por su frescura, notas de sugerente amargor que alcanzan y abrazan el paladar, mucha personalidad y mediano carácter. Buena persistencia, con la retronasal abierta a expresión de frutas rojas y algunos retornos de esos que los franceses califican como épicée. 
Balsámicos y minerales completan el lienzo gustativo.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

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