viernes, 16 de septiembre de 2016

Domaine Les Terrasses de Gabrielle Ponpon le Cheval 2015.




Olivier Pascal y Fabienne Los Huertos capitanean este dominio vitivinícola, capaz entre otras cosas de elaborar un vino tinto monovarietal de una casta tan desconocida, en ese perfil, como es la counoise. Originaria de España, dicen que llegó a la zona de Avignon, allá por el año 1350. Mucho ha llovido en los campos franceses desde entonces y aunque por regla general suele ser utilizada como uva para completar grandes vinos, como por ejemplo los señoriales Châteauneuf-du-Pape, esta pareja de vitivinicultores la engrandecen para trazar el dibujo de este Ponpon le Cheval, vino tinto suave y placentero, artesano y muy varietal, que en su nombre lleva prendido el homenaje de Olivier Pascal al caballo de su padre, uno de esos animales que ayudaban en las labores del campo con firmeza y desinterés. Cuando en el año 2008 el propio Olivier decide dejar de vender su cosecha a la cooperativa, se inicia este proyecto, hoy en día consolidado. No es esta variedad intensa en cromática y tanicidad, y sin embargo plasma durante su cata la viveza necesaria para hablar de un vino con estructura, longitud y apreciable acidez.
En copa parada exhibe un cromatismo picota ligero, reflejos púrpura y grana, nariz que descubre nostalgias de frutos rojos en sazón, cereza y fresa de mata, fino recuerdo de hoja de tabaco y algún recreo balsámico de fondo, abriendo notas de confitura de fruta y estableciendo en una segunda aproximación un espacio para evocadores guiños de negras drupas, aunque menos marcadas que las rojas protagonistas. Tiene un descriptor varietal que va de menos a más, primero con timidez, después, a medida que el vino se airea, más petulante, pimienta. Una pimienta que parece adaptarse a la ya mencionada hoja de tabaco, acompañando a la fruta de cerca y danzando con los retornos balsámicos, regaliz.
Boca golosa, fresca, suave y ligera, con la acidez bien delineada, fluidez y equilibrio. Los taninos aparecen maduros, finos y no demasiado intensos, diría que incluso pasan desapercibidos, con una persistencia llena de sutileza y elegancia, fruta fresca, cerezas de junio. Retronasal amplia en cuanto a frutas rojas, hay un giro aquí que equilibra moras y cerezas, la fruta negra se exhibe con más potencial que en la vía aromática. Balsámicos, pimienta y la hoja de tabaco que se unen a un matiz no apreciado en nariz, hierbas aromáticas.
Un vino lleno de personalidad, pleno en sapidez, rollizo en fruta y en el que la frescura es virtud.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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