sábado, 13 de agosto de 2016

Viñas de Piedrahita Amice Masatrigos Garnacha 2015.



http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2015/02/vinas-de-piedrahita-amice-masatrigos.html

Un auténtico gozo comprobar como vinos que surgen de pronto empujados por un chorro de aire fresco siguen progresando mediante nuevas ediciones de cosecha, motivando que quienes catamos y degustamos la primera, podamos ejercitar el noble acto del análisis introspectivo para luego compartir sensaciones con los lectores. He abierto esta entrada del blog con un enlace que conduce a la crónica de cata del Amice Masatrigos 2014, que probé en compañía de sus padres, Curro y Belén. Hoy traigo a mi espacio de divulgación, de nuevo gracias a la generosa aportación de sus mentores, la nueva añada del vino, monovarietal de garnacha, que acompañé con unos sabrosos huevos rotos elaborados según la filosofía creativa del chef vizcaíno Angel Mentxakatorre, del Restaurante Nido, localizado en el número uno de la bilbaina calle Colón de Larreategui.
No es esta garnacha la que mencionaba Luis de Góngora y Argote en su defensa de la fábula de Piramo y Tisbe, la garnacha de Licurgo, más referida a otra acepción del término. Y sin embargo, tengo por seguro que París, el príncipe que sentenció a Troya, se hubiera vestido con ella de otro modo, igual que lo hice yo : engalanando el paladar con la capa violácea que sugiere el vino.
Sin sulfitos y con fruta procedente de la Finca Masatrigos, en el Bajo Aragón, viñas de cultivo ecológico y suelos de composición arcillo calcárea, alumbrados por cierta salinidad y siempre con rendimientos bajos.
Tras la vendimia y con la llegada del fruto a bodega, cinco jornadas destinadas a la fermentación y diez de maceración, con posterior permanencia en acero inoxidable, sobre lías hasta poco tiempo antes del embotellado.
Y de nuevo y como punto en común con la añada anterior, un vino más expresivo en antocianos que en taninos, marcando en copa parada un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, armando en la proximidad aromática recuerdos de frutos rojos y negros en sazón, más centrado en fruta que en su hermano del 2014, ampara recuerdos de fresones, arándanos y cerezas, conjuga la declinación descriptora floral y ligeramente silvestre con, a mi juicio, menor marca que en la edición pretérita, esbozando eso sí un perímetro balsámico que redondea el conjunto.
Complejidad franca, que despliega un hilo de lozana fragancia, fresca y afinada, sin sobresaltos.
Arranque en boca goloso, la fruta madre enarbola su bandera identitaria con sentido longitudinal, guiño de envolvencia que abraza el paladar, jugoso y amable en su caminar. Abunda en viveza y en el concepto de vino pleno en personalidad, aportando una buena seña de persistencia. Suavidad tánica.
Retronasal que habla de fruta, mucha fruta, roja y negra en sazón, algunos destellos en segundo plano de pétalos florales rojos y violeta, con el fondo balsámico, menta y alguna ligera evocación personal a cilantro, llegando al final con plenitud y buena sapidez.
Lo califico en esta edición de añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Aunque las comparaciones siempre resultan odiosas, con sus diferencias, esta edición de cosecha 2015 del Amice Masatrigos, me ha resultado más frutal, centrada y plena que la referente al 2014. En todo caso, un gran vino que juega con nuestros sentidos y refresca el paladar con alcance y franca prolongación. Gracias a Curro y Belén por seguir haciéndonos vestir esta vestidura talar con forma de vino, amable, que en vez de caer desde los hombros a las espaldas, lo hace con viveza e intensidad, de los labios al paladar, para gozo y disfrute de este.

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