domingo, 7 de agosto de 2016

M.Chapoutier Tournon Mathilda 2013



Mi agradecimiento a Mathilde Chapoutier y a todo el equipo profesional y humano de este grupo vitivinícola francés con referencias en otras zonas del mundo, por su desinteresada colaboración con mi espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de varias muestras de algunas de sus principales referencias.
Chapoutier es uno de esos apellidos cuya simple mención se identifica sin atisbo de duda con trabajo de calidad, vinos que reflejan identidad y que en función de cada añada y cada etiqueta, son un valor seguro. El vino blanco seco Tournon Mathilda en edición de añada 2013 está elaborado con una conjunción varietal de las castas viognier y marsanne, fruta que se vendimia de modo manual en cepas asentadas en suelos de composición pizarrosa y de arcillas ferruginosas. Con la llegada del fruto a bodega se procede con un despalillado seguido de un prensado suave, macerado de cuarenta y ocho horas y posterior fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura. Maduración durante cinco meses en idénticos continentes, sobre lías.
En copa parada exhibe un cromatismo amarillo pajizo con reflejos verdosos, buen brillo, mostrando en su cercanía aromática recuerdos en plenitud de fruta cítrica y blanca con hueso, delineando a continuación nostalgias de pétalos florales blancos y amarillos, algunos aires herbáceos suaves que se conjugan junto a un fondo balsámico, hinojo, y una insinuante nota que desliza sensaciones que evocan hierbas aromáticas.
La boca es jugosa, apunta una sabrosa traza de acidez que se prolonga con equilibrio, emergiendo a continuación la personalidad de las lías, untuosidad de media intensidad que abraza el paladar y que junto a los sellos procedentes de la fruta madre se recrean aportando profundidad a los descriptores del vino. Tiene en su parte final un estupendo sello de persistencia, sabrosa, con estructura y volumen. Retronasal que abunda en nostalgias de limón y albaricoque, pera de agua y lichis, con un conjunto en segundo plano que evoca hinojo, camomila, ortiga blanca y té verde, finalizando en un guiño ligero que califico como mineral, pedernal.
Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Uno de esos vinos blancos sobrios, que suma fruta y maduración sobre lías para mostrar una rotunda personalidad.

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