lunes, 1 de agosto de 2016

Lis Neris Confini 2010.




Tercera de las muestras que me fueron enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega italiana, al objeto de mi cata y análisis personal, circunstancia que aprovecho para agradecer una vez más. Y regreso a la práctica del olvido premeditado, ejercicio habitual en mi, para comprobar como evolucionan algunos vinos en el silente interior de la botella, retirados a conciencia y conservados con vistas de futuro en un lugar con garantías de buena supervivencia. 
Confini en edición de añada 2010 está elaborado con una conjunción varietal de las castas pinot gris, riesling y gewürztraminer, fruta vendimiada en una meseta de grava caliza, cuyas viñas acreditan una edad media de más de veinticinco años. La producción se estima en cuarenta y cinco hectolitros por hectárea, La fermentación se desarrolla en barricas de madera de roble francés de quinientos litros bajo control de temperatura, durante un periodo de once meses, sobre lías y con battonage frecuentes. Tras el embotellado y antes de su salida al mercado, se afina en botella por un periodo adicional de doce meses. En copa parada afirma un cromatismo amarillo hermoso en su evolución, tonos pajizos intensos brillantes con reflejos dorados, nariz que aventura la bella madurez del vino, en la actualidad está presente en el mercado la edición de añada 2013, detalle que no debo dejar de lado. Recuerdos plenos de fruta confitada, con guiños tropicales suaves y manzana horneada, membrillo, frutos secos y algún matiz herbal que se recrea hasta alcanzar un fondo balsámico lleno de intención, resinas, hinojo ligero y un epílogo aromático que identifico como mineral.
La boca es risueña, divertida, abre con profundidad, la fruta marca el recorrido, con una media alta traza de acidez, aún decreta símbolos de buena viveza, untuosidad y afinada envolvencia. La estructura que demuestra le aporta mucha personalidad, con los descriptores frutales siempre acompañados por retornos balsámicos y herbales. Buena seña de persistencia, que deja paso a una fase retronasal en la que descubro nostalgias de piña almibarada, limón en mousse, manzana con golpe de horno, melosidad y carne de membrillo, flores amarillas y alguna hierba aromática, almendra tostada y en el final una brisa balsámica y mineral que prolonga su capacidad expresiva.
Lo califico en esta añada 2010, catada en Julio de 2016, como muy recomendable.

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