viernes, 5 de agosto de 2016

Ferré i Catasús María Miralles Cava Reserva Brut Nature Cuvée




Mi agradecimiento a los resposables de esta bodega catalana por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de esta muestra de su referencia al objeto de mi cata y análisis personal. El cava María Miralles nace de la pasión de Josep María Ferré y Sonia Serrano, quienes capitanean el proyecto consolidado ya de Ferré i Catasús, con poco más de cuarenta y cinco hectáreas en propiedad que se distribuyen en el Alto y Bajo Penedés, de las que cabe destacar las fincas Masía Gustems, Cal Escudé y Corral d´en Rafeques, diferentes altitudes y composiciones de suelo.
Cava que surge de una conjunción varietal de las castas macabeu, parellada, xarel.lo y chardonnay, fruta vendimiada en cepas que acreditan una edad media que oscila entre los treinta y los cincuenta años. Vinificado independiente de cada varietal, y posterior coupage y tiraje. Maduración en botella que se prolonga durante un tiempo mínimo de veinticuatro meses.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo intenso con algunos reflejos dorados, nariz que llega enviando nostalgias de manzana ligeramente horneada, melocotón de viña, en segunda instancia recuerdos herbales y florales, guiño de levaduras y en el final un tono balsámico centrado que redondea la fragancia. Buena entrada en boca, con algunas señas de fruta melosa, carnosa, cremosa, deslizando a continuación una traza sabrosa de acidez, untuosidad en el avance, con una sensación grasa tímida que se integra con solvencia en el conjunto.
Demuestra buena estructura, con las burbujas bien integradas, cierta seña de vinosa madurez, con una retronasal en donde insisten las memorias de manzana horneada y melosa, fruta blanca con hueso, flores y un paseo por el monte, apunto hierbas aromáticas, con un sugerente esbozo de bollería y en el perímetro evocaciones de hinojo.
Debo avisar de que tras el descorche inicial, el cava se presentó cerrado, con algunos aromas tras los que se escondía la descripción frutal. Sin embargo y tras una leve y paciente aireación, este vino espumante del Penedés abrió sus cortinas y también la ventana, dejando escapar con garantías una personalidad propia digna de elogio.
Avanzando con elegancia y madurez, lo califico como muy recomendable.

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