sábado, 20 de agosto de 2016

CVNE Pagos de Viña Real Cosecha 2010





Si algo caracteriza a esta referencia de la bodega Cvne, aparte de su condición de vino tinto genérico de la denominación de origen Rioja y de representar una escala alta en cuanto a representante de Viña Real, es la sensación de estar delante de uno de esos monovarietales de tempranillo que sirven de mil amores como vino valor seguro. Un concepto que suelo utilizar y que significa simplemente que llega a todo tipo de paladares, que se identifica con solvencia suficiente con un carácter identitario definido y que sería raro que tras su elección en una comida familiar, de amigos ó incluso de trabajo, no diera la talla que se le presupone. El Pagos de Viña Real se elabora con el mimo suficiente desde el campo a bodega para dar como fruto una garantía de éxito. Y en realidad, yo pude catarlo y degustarlo de ese modo, rodeado de muy buenos amigos. El resultado, predecible y satisfactorio.
Fruta cosechada en parcelas que rodean a la bodega Viña Real, en la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, tomando como base viñas que acreditan una edad media de más de cuarenta años, mesa de selección para recibir la fruta durante su llegada a bodega, fermentación alcohólica en depósitos pequeños de acero inoxidable y larga maceración que conduce a un fermentado maloláctico en barricas de madera nueva de roble francés. Maduración de quince meses en idénticos continentes que preceden a su embotellado.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado intenso y limpio, con reflejos púrpura, deslizando en su cercanía aromática recuerdos de fruta negra y roja en sazón, ampliando en segunda instancia a nostalgias especiadas ligeras, con un fondo balsámico sugerente y un guiño final que evoca cacao y que descubre un incipiente guión de frutos secos y ebanistería, cedro.
Vino que se consolida en personalidad durante su arranque y avance en boca, abriendo una sabrosa traza de acidez, comedida y afinada que se dirige hacia créditos de envolvencia y magnífica estructura. Taninos maduros y pulidos, la fruta se abre paso con luminosidad y músculo dejando el rol de la madera usada durante su maduración en un amigable compañero de viaje. Franca seña de persistencia, la tempranillo se exhibe, se recrea con los sentidos del catador, sapidez, comunión estupenda entre fruta y madera para una sensacional añada. Me invade la idea de estar delante de uno de esos vinos finos de Rioja que seguirá progresando en botella durante los próximos años, si es que su adquirente decide conservarlo intacto mediante una guarda responsable.
Retronasal que me deja recuerdos de cerezas y ciruelas rojas y negras, alguna mora de mata de las muchas que empiezan a invadir la geografía rural de La Rioja en esta época del año, con un fino punto que evoca vainillas y pimienta, amplia descriptiva de regaliz, corazón balsámico sugerente, y en el epílogo detalles que recrean sensaciones de chocolate negro, almendra de medio tostado y maderas nobles de cedro, ebanistería fina.
Alcance, llegada y pegada, y entre medio, el corazón de una buena fruta de tempranillo, golosas notas y emotiva sapidez. Lo califico en esta añada 2010 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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