martes, 30 de agosto de 2016

Compañía Bodeguera Valenciso Blanco fermentado en barrica 2015.




Mi agradecimiento a Carmen Enciso y Luis Valentín, así como a todo su equipo profesional y humano, por la desinteresada colaboración con este espacio de divulgación de la cultura del vino, mediando la entrega de esta muestra de su referencia Valencico blanco fermentado en barrica en la edición de añada correspondiente al 2015.
Quien lleva ya unos años seguidos catando este vino de la bodega de Ollauri, tiene un especial apego a su evolución, desde las mantillas del bebé de la ópera prima, hasta la percepción personal de un mozo que pasó por la adolescencia, en el que viura y garnacha blanca se conjuntan con el aval de ser una de esas parejas varietales divertidas en el amplio paraje de los vinos blancos que pululan por el mercado. Me encantó la edición de añada 2012, catada en la propia bodega, con la artística cercanía del pintor Jose Uriszar creando unos de sus paisajes de viñedo sobre el lienzo, y la declaración de principios que Luis Valentín realizó atribuyendo al gran Denis Dubourdieu, una parte de sus conocimientos como elaborador de blancos.
Esta añada 2015 de Valenciso plantea una base varietal mayoritaria de la casta viura, cerca del setenta por ciento, con la cantidad restante destinada a la garnacha blanca, con fruta procedente de viñedos localizados en los términos municipales de Haro, Villalba y Ollauri, asentados en suelos de composición arcillo calcárea y con la vendimia realizada de modo manual en la segunda quincena del mes de setiembre. Fermentación en barrica de madera de roble del Caúcaso, con permanencia sobre lías hasta la primera semana del mes de Mayo de 2016.
En copa parada exhibe un cromatismo amarillo pajizo con reflejos dorados y brillantes, nariz que comulga con recuerdos cítricos, con un punto más lejano que evoca manzana y ciruelas claudia, dejando en la segunda instancia memorias de flores blancas y amarillas, un guiño balsámico que se pronuncia en el perímetro de la fragancia y hacia el final del perfume sugerentes señas herbales, ligeras y elegantes. Tiene un lecho de aroma láctico y un avance, aún casi premonitorio, de frutos secos, almendra con algunos ajustes de pastelería. Es un vino que desde que sale frío en el interior de la copa, hasta que se va atemperando con el paso de algunos minutos, gana un montón en cuanto a capacidad expresiva. Seguirá su progresión mediando una guarda responsable en botella.
La boca abre con estampas de jugosidad, frescura, despliega una buena traza de acidez, volumen y prolongación, se notan las lías pero aún se presenciaran más con el paso de algunos meses, hay un punto graso, una ligera untuosidad que le concece la personalidad apropiada a un vino blanco fermentado en barrica, complaciente y hasta cierto punto también relajante.
Tras una magnífica y equilibrada persistencia, aparecen en la fase retronasal recuerdos de manzana, ciruelas claudia, limón, camomila, ortiga blanca y un fondo de hinojos que se complace en el encuentro con brisas que expresan nostalgias de masa pastelera, ahumados e incluso y aquí algún especiado, aunque este testigo mucho menos marcado que el resto.
Creo que es pronto para aplaudir de modo escándaloso este Valenciso blanco fermentado en roble del Caúcaso, en su edición de añada 2015, pero en un avance puedo calificarlo entre muy recomendable y más que muy recomendable. Seguiré su larga vida, ya que a buen seguro la tendrá.

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