viernes, 26 de agosto de 2016

Château Filhot 2009.




Agradecimiento al Conde Henri de Vaucelles, actual propietario de la maison Château Filhot y descendiente del fundador del dominio bordelés, Romain de Filhot, quien lo creó en el año 1709, y a su equipo profesional y humano, por la desinteresada colaboración con este espacio de divulgación de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de este estupendo vino blanco dulce, un Sauternes, al objeto de mi cata y análisis personal.
Estas muestras me fueron enviadas ya hace algún tiempo y sólo la paciencia de quien sabe qué tiene realmente delante suyo, ha logrado reservarlas hasta que ahora en pleno mes de Julio de 2016, quise levantar el corcho para dar luz a un tesoro de la vitivinicultura francesa y por ende internacional, que además pude compartir con unos buenos amigos y armonizar, gracias a la generosa aportación de Antón, con un esplendoroso a la par que sabroso foie gras entier mi-cuit de pato del elaborador Delicass. Si existe una armonía gastronómica que siempre he admirado y que personalmente me parece una de las cinco mejores conocidas, es esta, redonda, precisa, sabrosa y llena de prologación.
En lo referente al vino, estamos delante de una conjunción varietal de las castas sémillon, mayoritaria, y aportes complementarios de sauvignon blanc, y en menor medida muscadelle. Fruta vendimiada en las sesenta y dos hectáreas de viñedo que el château posee en propiedad, localizadas en el sur de la apelación con laderas orientadas al suroeste. Tras la cosecha manual, y tras la llegada de la fruta a bodega, se procede con la fermentación alcohólica que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable de cincuenta hectolitros, bajo control de temperatura. El tiempo de fermentado oscila entre los diez y los treinta días, dependiendo de cada varietal. Diez meses después se lleva a cabo una suave filtración y a los catorce la fusión de las varietales, iniciando la maduración que se lleva a buen término durante dos años, usando barricas de madera de roble francés Allier, de la que al menos un tercio es nueva.
En copa parada exhibe un estético cromatismo amarillo dorado intenso, con señales ópticas claras de concentración, desplegando en la cercanía aromática nostalgias en plenitud de fruta cítrica confitada y drupas navideñas ligeramente acompotadas, especiados en segunda fila, con algunas flores secas y un retorno de frutos secos de medio tostado.
Hay una equilibrada fragancia melosa, recuerdos de membrillo y flor de naranjo, todo ello en una segunda copa, cuando la botella ya lleva abierta un rato y el contenido se ha atemperado.
Boca sabrosa, provoca la salivación, tiene viveza y frescura en el avance, con la punta glicérica que aporta empaque y expresión, envolvencia, pegada y alcance. Magnífica seña de persistencia, la frescura de la sauvignon blanc se deja sentir. Retronasal impecable, con los recuerdos confitados y acompotados de la fruta que te seducen, con la miel y los frutos secos enamorando, algunas flores amarillas secas y los especiados y los tostados completando la exhibición.
Uno de esos Sauternes que te hacen aplaudir y que tras su cata, acompañado de un filete de foie gras mi-cuit, resulta deslumbrante.
Lo califico en esta añada 2009 entre muy recomendable y más que muy recomendable,

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