martes, 9 de agosto de 2016

Bodega Cooperativa Virgen de la Vega VNVega 2008




De esos vinos que conmemoran el trabajo y la constante pasión por el viñedo y la bodega de un grupo de personas, que con sus ascendientes y enmarcados por una trayectoria infatigable, formaron años atrás una gran familia, un grupo de trabajo que como fichas de dominó sobre la mesa dan vida, pasado, presente y futuro a la Cooperativa Virgen de la Vega de la localidad riojalteña de Haro. Debo agradecer a Conchi de Villalba su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante la entrega en mano de esta botella escuchada y acompañada de una copa de cristal grabada con un lema conmemorativo de la fundación de esta bodega jarrera, cincuenta años de existencia. Quiero ante todo pedir disculpas por mi demora en realizar esta publicación en el blog, lo cierto es que caté el vino hace ya unos meses, pero a veces el orden de recepción de las muestras a catar y comentar me impide afrontar esta gozosa labor con más rapidez. Doble honor poder compartir con mis lectores las impresiones sobre este vino, habida cuenta de que el año de fundación de esta cooperativa vitivinícola de Haro coincide en el tiempo con mi año de llegada al mundo y además con mi primera presencia en esta querida ciudad de La Rioja, 1965. Anguciana, Briones, Cihuri, Casalarreina, Fonzaleche, Foncea, Gimileo, Ochanduri, Rodezno, Villalba, Zarratón y el propio Haro forman gracias al trabajo viticultor de algunos de sus vecinos, el corazón de esta bodega Virgen de la Vega, defendiendo vinos como el presente elaborado con uvas de la casta tempranillo, vendimiadas con selección en cepas que acreditan una antigüedad media de más de cincuenta años y que se localizan en el término municipal de Haro. Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable durante un periodo de diez días, con maloláctica que se desarrolla en barricas de madera nueva de roble francés de grano fino y removido semanal de lías. Posterior crianza en idénticos continentes durante un año, con un periodo adicional minino de seis meses de afinado en botella antes de salir al mercado. En copa parada afirma un cromatismo apicotado de intensidad notable con reflejos púrpura y grana, su cercanía aromática abunda en recuerdos de fruta roja madura, segundo plano que deja evocaciones de tostados ligeros, algún especiado dulce y un fondo balsámico que redondea el perfume. La fruta demuestra intensidad siempre por delante de las influencias procedentes del roble francés. Arranque en boca que anuncia equilibrio, frescura y formas golosas, suave en el avance, no lo defino como vino fluido pero sus modos son agradables y amables, abrazando el paladar y reafirmado el punto jugoso de la entrada en boca. Taninos maduros y pulidos, buena seña de persistencia, la retronasal marca recuerdos de ciruelas rojas y cerezas, vainillas y guiños suaves de ebanistería, tostados, sobre un fondo de regaliz y finos retornos de frutos secos, almendra tostada y algún torrefacto menos marcado. Lo califico en esta añada conmemorativa del cincuenta aniversario, la 2008, como muy recomendable. Y felicidades a todos, por muchos años más. 






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